Pelota Muerta

Columna de Esteban Abarzúa en Las Últimas Noticias · RSS

¿Qué hemos aprendido en los últimos cien años?

12-10-2026 · página 6 · Esteban Abarzúa

Cada generación cree inventar el fútbol chileno; las oficinas de Quilín se encargan hoy de devolverlo a 1926.

Chile ganó su primer partido internacional el 12 de octubre de 1926. Desde 1910, la Selección acumulaba 27 encuentros oficiales: 4 empates y 23 derrotas. En seis sudamericanos había sido última. Cien años después miramos la tabla desde abajo nuevamente.

Un siglo para volver al mismo sitio, pero no es sólo eso. En 1925, las asociaciones regionales peleaban por el mando hasta que la FIFA nos desafilió. A comienzos de 1926 se reunieron bajo una Federación de Football. La Selección debía aprender a jugar; sus dirigentes, a ordenar la casa. Todavía cuesta.

Los jugadores se concentraron casi dos meses en El Llano. Giuseppe Rosetti, un italiano de Audax, los entrenaba en parar el balón y pasarlo. Marco Antonio Vera dirigía la preparación física mediante una gimnasia científica. Según "Por empuje y coraje", de Sebastián Salinas, había billar, libros y hasta un biógrafo para ver películas. Los titulares vestían camisetas listadas color "lagarto viejo", según Los Sports.

Contra Bolivia, en el Día de la Raza, Chile apareció de rojo, todavía poco habitual, con una estrella en el pecho. Los visitantes, de blanco, debutaban internacionalmente. David Arellano le regaló un banderín al capitán Rafael Méndez, quien respondió con flores. Los bolivianos gritaron "¡Viva Chile!" y el público los ovacionó. El Mercurio celebró el gesto en los Campos de Sports de Ñuñoa.

A los 3 minutos, Teófilo Aguilar adelantó a Bolivia. Mario Alborta marcó otro, anulado por posición adelantada. La derrota, vieja conocida, ya había tomado palco. Luego el nerviosismo cedió al libreto ensayado. Manuel Ramírez empató a los 11 y comenzó una victoria esperada dieciséis años. Guillermo Subiabre hizo uno, Arellano cuatro y Humberto Moreno un prodigio: un córner directo al arco. La regla lo permitía desde 1924 y en Argentina empezaban a llamarlo "gol olímpico", por el que Cesáreo Onzari anotó ante Uruguay ese año. Chile sólo tiene dos así: el de Checho Moreno en 1926 y el de Alexis Sánchez ante Paraguay en 2021.

Ganamos 7-1. El 15 de octubre, La Nación anunció que Andes Film exhibiría la película del partido en los cines de Santiago. Chile cayó luego 3-1 ante Uruguay, campeón olímpico, y apareció el exitismo de la prensa. Los Sports creía que faltaba mucho para competir con los grandes. Pero ante Argentina Guillermo "Monumento" Saavedra sorprendió con un gol a los 25 minutos. La visita respondió con juego brusco: el delantero Benjamín Delgado fracturó al defensor chileno Leoncio Veloso a los 54. Resistimos con diez. Domingo Tarasconi empató a los 87, a tres minutos del final. Resultado: 1-1. Luego llegó el 5-1 a Paraguay, con otros tres goles de David Arellano.

Chile igualó a Argentina en puntos y fue tercero por diferencia de goles, aunque la prensa nos proclamó vicecampeones. Arellano fue goleador del torneo y les dejamos por vez primera el último lugar a otros. El capitán había observado dos años antes en Montevideo a los campeones olímpicos de 1924: la pelota circulaba porque alguien sabía dónde encontrar al compañero. De esa fascinación nació su búsqueda del "fútbol científico" y la convicción que llevó a Colo Colo y a la Selección: había que entrenarse con método. El talento, solo, coleccionaba anécdotas.

Ahora volvimos a ser últimos en Sudamérica y víctimas del desorden administrativo. En 1926 se exigía una fusión para terminar con los bandos; en 2026 se reclama separar la federación del fútbol profesional. Las recetas invirtieron su dirección; el diagnóstico persiste. Arellano murió en 1927: Chile lo extrañó en Ámsterdam 1928 y en el Mundial de 1930, pero dejó la idea de prepararse con seriedad. Después, no hace mucho, ganamos dos Copas América: sabemos ganar. El problema es que seguimos sin saber cómo guardar lo aprendido. Cada generación cree inventar el fútbol chileno; las oficinas de Quilín se encargan hoy de devolverlo a 1926.

Ya no tendremos pesadillas con Sergio Jadue

08-10-2026 · página 19 · Esteban Abarzúa

El 19 de noviembre competirán Jorge Uauy y Jorge Yunge por el viejo sillón de Sergio Jadue. Quien gane será el último presidente de esa ANFP y, quizás, el primero de la nueva.

El fútbol chileno lleva setenta años profesionalizándose. Fernando Riera profesionalizó la preparación de los jugadores desde que asumió la Roja para el Mundial de 1962. En 1987 le pusimos "Profesional" al nombre de la asociación. En 2005 llegaron las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales, con mayúsculas suficientes para ofrecer una reforma moral. Ahora viene la Liga Profesional. Algún día, con tanta profesionalización, quizá terminemos siendo profesionales.

Esta vez la palabra trae obligaciones. La ley exige cambiar la estructura: la liga deberá constituirse como sociedad anónima y separarse de la Federación. Los beneficiarios finales tendrán que quedar identificados. Los representantes tendrán registro público y quedarán impedidos de ser propietarios de clubes. Las malas costumbres de Quilín pasarán a tener un problema bastante mayor que un titular de prensa negativo: serán contrarias a la ley.

Aquí es donde termina lo que podemos denominar Ciclo Jadue. Sergio Jadue llegó al poder en 2011 dentro de un sistema que convivía con propietarios difíciles de identificar, intermediarios sentados a ambos lados de la mesa y fiscalizadores mirando desde la galería. El escándalo se llevó a Jadue, pero las reglas que lo inventaron como presidente sobrevivieron todavía otros diez años.

Ahora Pablo Milad se irá sin que la ANFP haya exhibido una investigación propia capaz de explicar quién era y qué hizo Michael Clark para apoderarse de uno de los clubes grandes en sus narices: la Fiscalía allanó y formalizó mientras Quilín dormía la siesta. Esa distribución del trabajo resume una época. La nueva ley obliga ahora a saber quién compra un club y entrega facultades de fiscalización bastante más precisas.

El 19 de noviembre competirán Jorge Uauy y Jorge Yunge por el viejo sillón de Sergio Jadue. Quien gane será el último presidente de esa ANFP y, quizás, el primero de la nueva. No da lo mismo quién gane. La próxima directiva recibirá una corporación con problemas económicos, una Roja ausente de tres Mundiales consecutivos y una fecha límite para levantar otra arquitectura. La Federación tendrá por fin una vida propia, encargada de las selecciones y del desarrollo de la actividad; la Liga deberá administrar el negocio profesional bajo reglas empresariales de verdad.

Milad termina su periodo dejando reparos sobre la nueva legislación. En septiembre la ANFP envió al Ministerio del Deporte un memorándum advirtiendo sobre sus "riesgos legales e institucionales". Quienes lleguen deberán gastar menos energía buscando resquicios y más aplicando la reforma. Entre medio tendrán que llamar a Manuel Pellegrini y convencerlo de conducir a la Roja mientras, en la oficina de al lado, cauterizan definitivamente la relación entre ANFP y Federación.

Las sociedades anónimas llegaron prometiendo sacar al fútbol del viejo club de amigos, pero aprendieron demasiado rápido las costumbres de la casa. Diez años después de Jadue, una ley intenta aquello que el fútbol chileno fue incapaz de hacer por voluntad propia: encender la luz.

Escudo de las Américas 4, Selección Chilena de Boxeo 2

30-09-2026 · página 32 · Esteban Abarzúa

Los locales pegaron donde correspondía: en los espacios, en las pelotas detenidas, en las equivocaciones defensivas.

Nicolás Córdova tiene varios problemas que resolver en la Selección. El más urgente quizás sea uno que debería resultar sencillo con un plantel tan joven: conseguir que sus jugadores terminen los partidos pensando en fútbol y no en ajustar cuentas. Chile perdió 4-2 ante Estados Unidos este martes en St. Louis y volvió a cerrar un amistoso entre empujones, reclamos y amenazas de pugilato. Ya ocurrió en tres de los últimos cuatro partidos posteriores a las eliminatorias. Para una selección que intenta reconstruirse, semejante costumbre empieza a parecer una enfermedad.

Ante Portugal, en junio, Iván Román se metió en una discusión que había comenzado entre Felipe Faúndez y João Cancelo. Llegó Rafael Leão, vinieron los empujones, los manotazos y terminó con el chileno y el portugués expulsados antes del descanso. Román ya arrastraba otros episodios de tarjetas rojas en selecciones juveniles con el mismo Córdova en la banca. Aquella escena pudo entenderse como calentura. Tres meses después cuesta seguir usando la misma explicación.

Contra Canadá fue peor. Lucas Cepeda levantó demasiado la pierna en una disputa con Richie Laryea y terminó impactándolo en la cara: roja directa a los 35 minutos. Gabriel Suazo, capitán del equipo, ya estaba amonestado por reclamar y a los 50 fue tarde a una pelota aérea, golpeó con el brazo a Niko Sigur y recibió la segunda amarilla. Chile jugó buena parte del encuentro con nueve. Perdió 1-0 y transformó un amistoso pensado para aprender en una larga sesión de supervivencia.

Ahora le tocó a Leandro Hernández. El partido ante Estados Unidos estaba terminando cuando fue a molestar al arquero Brian Schwake y le lanzó una patadita sin pelota. Amarilla, por supuesto. También una acción completamente evitable. Los estadounidenses reaccionaron y en segundos volvió esa imagen que comienza a repetirse demasiado: camisetas de Chile corriendo hacia una pelea.

Ahí está, por ahora, la principal deuda de Córdova. Este grupo tiene uno de los promedios de edad más bajos de la Roja en décadas. Son futbolistas en formación, todavía moldeables, que deberían aprender dónde gastar la energía. La intensidad sirve para presionar. La agresividad bien dirigida permite anticipar una pelota dividida. El carácter ayuda a sostener un partido cuando las piernas flaquean. Las patadas posteriores a la jugada solamente consiguen que el equipo juegue con uno menos.

No tiene por qué ser literal aquello de sangre, sudor y lágrimas.

Lo frustrante es que Chile mostró avances ante Estados Unidos. Compitió, llegó al gol dos veces y por momentos consiguió incomodar a un rival que tampoco ofreció una exhibición. Diego Ulloa y Maximiliano Gutiérrez marcaron para poner a la Roja 2-1 arriba durante el segundo tiempo. Después Estados Unidos corrigió, aprovechó las debilidades chilenas y terminó ganando 4-2.

Lo poco que se avanza jugando se retrocede en el pugilato.

La Selección Chilena de Boxeo perdió por goleada contra el Escudo de las Américas. Los locales pegaron donde correspondía: en los espacios, en las pelotas detenidas, en las equivocaciones defensivas. Chile volvió a buscar la pelea después del silbato.

Córdova está intentando levantar una Selección desde las ruinas mientras esperamos por Manuel Pellegrini. Necesita jugadores jóvenes que aprendan rápido. También necesita enseñarles algo elemental: la rebeldía puede ser una virtud futbolística siempre que termine en la pelota. Cuando termina en una gresca, sirve únicamente para que el rival pegue dos veces.

Adiós a Peter Veneno

28-09-2026 · página 11 · Esteban Abarzúa

A nuestros ídolos, por alguna razón, el don de la estrategia les ha resultado esquivo. Es una pena. Queda entonces otro territorio: explicar bien el juego.

Iván Zamorano mejora la banda sonora de la Roja. En tiempos en que verla se ha convertido en una mezcla de nostalgia, resignación y búsqueda desesperada de alguna señal para el futuro, escuchar a Bam Bam el sábado resultó reparador. Habló de fútbol. Miró el partido. Detectó un movimiento, una cobertura, una decisión del arquero. Y lo explicó. Parece una obviedad. En la televisión chilena hace rato que dejó de serlo.

También hay otra novedad: Zamorano ya no habla como Peter Veneno. Se acabó aquella voz impostada del ex futbolista obligado a representar eternamente al capitán de la Selección. En Mega apareció un comentarista. Uno que entendió que el micrófono exige otro oficio y que la experiencia sirve cuando consigue transformarse en una idea comprensible para quien mira desde la casa.

Ante Canadá tuvo varias de esas intervenciones. Cuando Chile quedó con nueve advirtió sin vender humo que el partido se había "desvirtuado completamente". Explicó que estos amistosos sirven para encontrar piezas, construir un estilo y observar jugadores. Después reparó en los centrales y especialmente en Lawrence Vigouroux, de quien dijo que "transmite mucha seguridad". Comentarios concretos, pegados a lo que ocurre en la cancha.

Y quizás ahí esté lo más importante. La Roja atraviesa un momento tan delicado que también necesita reconstruir su relato. Durante diez años el equipo fue perdiendo fútbol, jerarquía y finalmente amor propio. Los campeones de la Generación Dorada que se han ido retirando todavía mantienen una relación demasiado cercana con esa historia. Algunos hablan desde la herida, otros desde el ego, varios siguen discutiendo un camarín que ya no existe. El retiro también necesita distancia.

Zamorano pertenece a otra generación y quizás por eso llega al micrófono con una ventaja. Su autoridad está resuelta. No necesita recordarnos a cada rato que jugó en Real Madrid y en el Inter, o que hizo cinco goles en una tarde inolvidable contra Venezuela. Por eso puede ocuparse de mirar a los demás.

También se nota el kilometraje acumulado en televisión. Durante años trabajó como analista para Univision y TUDN en Estados Unidos, muy ligado además al fútbol mexicano. Esa experiencia le ha quitado al discurso parte de la solemnidad que alguna vez lo acompañó. Ahora escucha, observa y espera la jugada antes de hablar.

Uno imagina que los grandes futbolistas, después del retiro, deberían devolver algo de lo aprendido. Ojalá aparecieran como entrenadores capaces de ordenar desde la banca aquello que dominaron en la cancha. A nuestros ídolos, por alguna razón, el don de la estrategia les ha resultado esquivo. Es una pena. Queda entonces otro territorio: explicar bien el juego.

Ahí Zamorano puede prestar un servicio importante. Esta Roja necesita referentes que ayuden a entender qué se perdió y qué habrá que recuperar. Necesita menos nostalgia administrada como museo y más precisión para leer el presente. Bam Bam entiende el encargo.

El íntimo festejo de Martina Weil tras batir récord de su mamá

24-09-2026 · página 32 · M. Villarroel / E. Abarzúa

La corredora de 27 años logró la presea que le faltaba en los Odesur y superó el registro de Ximena Restrepo en Valencia 1994.

Ximena Restrepo estaba muy segura de lo que ocurriría este miércoles en la pista de atletismo de Santa Fe 2026. Martina, su hija de 27 años junto al chileno Gert Weil, debía correr la final de los 400 metros planos. "Me da de verdad mucha emoción sentir que puede ser mi hija la que rompa ese récord y que vamos con verraquera, o sea, con fuerza, con todo", dijo la ex campeona colombiana que en los Juegos Sudamericanos de Valencia 1994, en Venezuela, había establecido una marca de 51,39 segundos en la misma distancia. Cinco años antes de que naciera Martina.

Ximena y Gert, los padres de Martina Weil Restrepo, llegaron al Centro de Alto Rendimiento Deportivo Pedro Candioti de Santa Fe para acompañarla y sobre todo disfrutar su carrera. Martina era la favorita y, de hecho, lo dejó claro apenas se decretó la partida a las 19.05 horas. Pasada la curva de los 200 metros apareció primera y desde ahí se dedicó a aumentar la ventaja sobre sus rivales, para terminar con un tiempo de 50,45 segundos: 86 centésimas menos que el récord anterior de Ximena Restrepo en los Odesur de 1994.

Gert Weil celebró en la parte alta de las tribunas. Su esposa Ximena, a quien conoció en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, estaba al borde de la pista. Martina se acercó a abrazarla tras la impresionante victoria. La segunda en llegar a la meta fue la colombiana Lina Licona con 52,38 segundos, lejos todavía de la marca recién superada de la propia Restrepo. Papá Gert bajó entonces para una íntima celebración en familia a la espera de la entrega de medallas.

Como vicepresidenta senior de World Athletics, organismo rector del atletismo mundial, Restrepo se encargó de colgarle la presea de oro a una Martina visiblemente emocionada con el momento.

"Estoy muy contenta, la verdad es que es rico cumplir las expectativas, pero es mucho mejor superarlas. Y venía con ganas de esa medalla de oro, así que me voy muy feliz con ella", dijo después la atleta chilena al obtener un premio que no contaba en su registro: salió segunda en Asunción 2022. Luego les dedicó unas sentidas palabras a sus progenitores: "Se los agradezco un montón, no sería la persona que soy si no fuera por ustedes. Muchas gracias por todo lo que han hecho por mí, por todo el apoyo y por todo lo que me han enseñado".

Ximena Restrepo también comentó la victoria: "Estamos realmente muy orgullosos de ella y gracias por toda esta felicidad que nos da". Gert Weil, campeón chileno y panamericano del lanzamiento de la bala en sus mejores días, se dirigió directamente a su hija: "Muy orgulloso de ti, belleza. Muy bien, te felicito".

Martina Weil ahora tiene por delante el reto de batir el récord más importante de su madre, quien corrió los 400 metros en Barcelona 1992 con un tiempo de 49,64 segundos en una actuación que le valió ganar la medalla de bronce en esos Juegos Olímpicos.

Martina ya bajó la barrera de los 50 segundos y su mejor marca personal es de 49,72 segundos. Ximena, su madre, también está segura de que la va a superar. "Para mí es un orgullo tremendo lo que mi mamá logró. Independiente de que bata o no bata ese récord, era de ella y fue de ella más de treinta años", dijo Martina hace poco sobre la hazaña de quien la trajo al mundo en 1999. Como sea, entre los tres, junto a Gert Weil, tienen una broma: "El récord se debe quedar en la familia".

Por qué duele el llanto de Villegas

24-09-2026 · página 34 · Esteban Abarzúa

Perder también enseña. Para eso hace falta intentar jugar. Chile perdió en el 90+2. Mucho antes ya había entregado miserablemente el balón.

Las mujeres habían pasado por el mismo trance unas horas antes. Chile tenía la medalla de oro en las manos frente a Venezuela y la perdió en el 90+2. Después vinieron los penales y ganó Venezuela. En Santa Fe, el fútbol chileno aprendió este miércoles que el tiempo agregado puede ser una sentencia.

A la Sub 20 masculina le ocurrió algo parecido frente a Paraguay. El equipo de Sebastián Miranda llegó vivo al descuento gracias a Vicente Villegas. El arquero defendió una tarde que olía a derrota desde mucho antes. Atajó hasta donde pudo. Y cuando cayó el gol en el 90+2 se quedó llorando sobre el césped. La imagen duele. También indigna.

Paraguay fue superior y mereció ganar con holgura. Las cifras lo explican: 34 ocasiones guaraníes contra cuatro chilenas. Chile puede perder ante un rival mejor en el minuto uno o en el último suspiro. El problema aparece en la forma de aceptar esa superioridad. Especialmente en el cierre, la Roja pareció renunciar al balón como si quemara. Cada recuperación duraba un instante. Donde había un pase posible aparecía un rechazo. Donde se necesitaba pausa, alguien elegía el pelotazo. Paraguay recibía de vuelta la pelota y comenzaba otro ataque gratis.

El fútbol actual ofrece recursos conocidos para sobrevivir a un asedio. Hay que enfriar el partido con posesiones más largas y encontrar una salida limpia que obligue al adversario a retroceder. Chile hizo lo contrario. Reventó la pelota y se acomodó para esperar la siguiente embestida: una relación casi vergonzosa con el balón. El gol llegó como una consecuencia lógica de esa renuncia.

Por eso el llanto de Villegas resulta tan injusto. Él pagó la cuenta de un equipo que lo había dejado solo demasiado tiempo.

Hace tiempo venimos hablando de respetar los procesos de aprendizaje de los futbolistas jóvenes. Esa idea vale en una derrota como esta. El marcador importa poco. La pregunta está en otro lado: ¿qué aprende un jugador de 18 o 19 años si la respuesta ante un rival superior consiste en sacarse la pelota de encima? ¿Dónde aparece el entrenador para ordenar otra cosa? ¿Esto se entrena realmente?

Perder también enseña. Para eso hace falta intentar jugar. Chile perdió en el 90+2. Mucho antes ya había entregado miserablemente el balón.

La hazaña es seguir creyendo

20-09-2026 · página 11 · Esteban Abarzúa

La pelota de Silva no entró. Por eso sólo queda seguir soñando. El futuro nunca termina. Sólo vuelve a comenzar. Y lo único cierto es que siempre serán los jóvenes quienes tendrán que levantarlo.

El arquero Fabiano Avello saca largo desde su área. Un par de segundos más tarde la pelota da un bote alto en campo contrario y encuentra a su compañero Christian Silva en un duelo cuerpo a cuerpo con Joan Martínez, el último defensor de Real Madrid. Silva pone el hombro y Martínez cae, para quedar solo ante el arquero Javi Navarro. El cronómetro marca 59 minutos y 39 segundos. La jugada abre una brecha en el destino.

Sin mucho tiempo para acomodarse, el delantero chileno mete una zurda furtiva que se le escabulle a Navarro y deja a Wanderers arriba en el marcador: 2-1 para la visita. Luego los verdes de Valparaíso, siempre con uno menos desde el minuto 25 por la expulsión de Alexander Dubó, sostienen su heroica defensa hasta el final y el partido termina así. El golazo de Christian Silva, oriundo de El Carpintero, en un sector rural de Casablanca, da la vuelta al mundo. La rebeldía del goleador de 18 años que llegó a los 8 a Wanderers obtiene un premio más que merecido.

En un universo paralelo, esa pelota de Silva entró para decretar la alegría de toda una ciudad, y de todo un país detrás. En el nuestro, no. No entró. Silva hizo lo que había que hacer y Navarro atajó. Podría ser el fin de esta historia, pero probablemente sólo es un nuevo comienzo. Con una lección incluida. Lo realmente importante estuvo antes del resultado. Wanderers, vencedor de Flamengo en la final de la Copa Libertadores Sub 20, llegó al Bernabéu y se comportó como si tuviera derecho a estar ahí. Sin pedir permiso. Sin mirar las tribunas como turistas. Christian Silva hizo un gol y estuvo a centímetros del segundo. Vicente Vargas atacó con una insolencia que a esa edad resulta imprescindible. Fabiano Avello sostuvo al equipo, atajó hasta un penal y salió jugando el partido como si fuera parte de su rutina. Benjamín Adasme resistió atrás cuando cada ataque blanco parecía una prueba de supervivencia. Sebastián Jaramillo entró temprano para reparar el agujero que dejó la expulsión y ayudó a ordenar un equipo obligado a reinventarse. Cristóbal Ponce jugó con personalidad en una zona donde cualquier pelota perdida podía convertirse en una condena.

Ahí está quizás la enseñanza que debería mirar con atención el fútbol chileno. No en celebrar un 3-1 ni en inventar triunfos morales, esa especialidad nuestra cuando escasean los triunfos verdaderos. Está en comprender que estos muchachos necesitan partidos grandes, minutos, errores y confianza. Necesitan que los clubes crean en ellos antes de que una camiseta extranjera venga a certificarnos que eran buenos.

Hace diez años Chile todavía disfrutaba el fulgor de una Generación Dorada que también empezó alguna vez siendo un grupo de jóvenes incómodos, atrevidos y todavía imperfectos. Vidal, Sánchez, Medel, Bravo y tantos otros tampoco aparecieron terminados. Alguien tuvo que ponerlos a jugar. Ellos después hicieron el resto.

La pelota de Silva no entró. Por eso sólo queda seguir soñando. El futuro nunca termina. Sólo vuelve a comenzar. Y lo único cierto es que siempre serán los jóvenes quienes tendrán que levantarlo.

Yastin Cuevas lideró goleada de la Roja contra Panamá en los Odesur

17-09-2026 · página 14 · Esteban Abarzúa

Triunfal estreno de Chile Sub 20. Este viernes juega con Perú y el domingo con Colombia.

Chile comenzó con una goleada su participación en el fútbol masculino de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. La Roja Sub 20 venció 4-1 a Panamá en Rosario, en un estreno que tuvo a Yastin Cuevas como una de las figuras por su influencia directa en buena parte de las acciones ofensivas.

El equipo de Sebastián Miranda tomó el control desde el inicio y encontró la ventaja a los 16 minutos. Vicente Martínez inició la jugada, Cuevas recibió por la derecha y lanzó un centro hacia el segundo palo para Martín Mundaca, quien apareció libre y definió ajustado. Chile ya había generado ocasiones y el gol terminó reflejando un primer tiempo jugado principalmente en terreno panameño.

La diferencia creció apenas comenzó el complemento. A los 49, Cuevas encontró espacio y marcó el 2-0 con un remate bajo. Nueve minutos después apareció Vicente Martínez para convertir el tercero, nuevamente con participación de Cuevas en la construcción de la jugada. Panamá consiguió el descuento mediante Raheen Cuello a los 64, en uno de los pocos momentos en que logró aprovechar espacios cerca del área chilena.

La Roja respondió desde el banco. Joaquín Muñoz, volante de OHiggins, cerró el 4-1 a los 78 minutos con un cabezazo que sorprendió al arquero Luis Lazo. También dejó una buena impresión Mundaca, siempre peligroso desde la izquierda, mientras Martínez aportó movilidad y gol. En el mediocampo, Joaquín Soto y Mario Sandoval ayudaron a sostener el dominio durante largos pasajes.

El triunfo dejó a Chile con tres puntos en el Grupo A. Colombia también comenzó ganando, con un 2-0 sobre Perú, mientras Panamá quedó sin unidades. Los dos primeros de la zona avanzarán a semifinales y seguirán en carrera por las medallas. Chile volverá a la cancha este viernes 18 de septiembre, a las 14.45 horas, frente a Perú. Después cerrará la fase grupal ante Colombia el domingo 20. El estreno dejó una señal alentadora: buen volumen ofensivo, variantes para llegar al gol y varios futbolistas capaces de asumir protagonismo.

"Si tienes algún problema en la cabeza, hay que recordar algo bonito y los problemas pasan"

16-09-2026 · página 16 · Esteban Abarzúa

En "Mirko. Historia de un destino" relata sus temores por la guerra y las vidas que esta le arrebató.

Fue un jueves de septiembre, en 1993. Mirko Jozic recibió en su departamento de Santiago una llamada que le rompió el corazón. Horas antes había muerto Silvio Jozic en el frente de Lika, por la Guerra de Independencia de Croacia. Tenía 30 años y era hijo de su primer matrimonio.

La historia de Silvio aparece por primera vez en "Mirko. La historia de un destino", la biografía del entrenador que dirigió a Colo Colo en la conquista de la Copa Libertadores de 1991 y que fue presentada este martes en el Teatro 13 de Providencia por el mismo Jozic junto a su autor, el periodista Ignacio Pérez Tuesta. El acto contó con la asistencia de unas quinientas personas.

Silvio nació el 28 de enero de 1963, de una relación con la hija del presidente del club Textilas de Derventa, en Bosnia. Necesidades de la vida y obligaciones de su edad, entre ellas el servicio militar en Zagreb, enfriaron luego el vínculo con la madre del pequeño Silvio, de quien, sin embargo, el entonces futbolista de 22 años se mantuvo siempre pendiente de cumplir con su responsabilidad como padre. Cuando le comunicaron su muerte, esa noche de 1993, el golpe fue demasiado grande y Mirko, quien vivía en Chile con su segunda esposa y su hija Lana, viajó esa misma madrugada a Croacia, ausentándose por unos días de los entrenamientos de Colo Colo.

"Yo creo que pese a parecer un hombre introvertido, al que nunca le gustó mucho hablar, y menos hablar de él, llegó un momento en que decidió dejar un testimonio de su vida, de su historia, de todo lo que le costó, desde su niñez hasta su juventud, llegar y lograr lo que finalmente fue. Eso tiene un valor y habla de la generosidad profunda de Mirko", cuenta al respecto Pérez Tuesta, autor también de "Hombres de blanco", que retrata en detalle a los campeones de América en 1991.

Mirko nació en Trilj, cerca de Split en la antigua Dalmacia, el 8 de abril de 1940, hijo de Ana y Stipe Jozic. El temor a las bombas fue real desde que aprendió a caminar y la muerte de su madre en 1946, por una enfermedad que la aquejó durante gran parte de la guerra, le enseñó que las penas y la adversidad también son parte de la existencia humana, igual que la alegría que sintió cuando un soldado italiano le regaló el primer chocolate de su vida.

En 314 páginas, la biografía de Mirko Jozic muestra precisamente los detalles de una vida que lo revela más allá de la figura del entrenador en un grupo de campeones inolvidables.

Es el Mirko con el que se encontró el autor en las extensas conversaciones que sostuvieron durante tres semanas en mayo de 2025, en Split. "Algunos días Mirko me dijo: ya, mañana no vamos a trabajar. Me invitaba a almorzar y cocinaba. Descubrí a una persona muy cariñosa ya un estupendo cocinero. También disfruté los días que teníamos libres de la mano del chef Mirko, en su casa. Algunos días íbamos a almorzar a algún restaurante cercano", explica Pérez Tuesta.

El propio Mirko contaría por la noche cómo enfrentó y sigue enfrentando el recuerdo de los momentos más difíciles de su vida, ante una pregunta de Ignacio Valenzuela, conductor de la presentación. "Para mí fue más difícil recordar mi infancia, porque yo nací en 1940 y recién en ese momento comenzó la Segunda Guerra Mundial. La verdad es que la primera parte de mi vida como niño fue marcado y nunca salió de mi cabeza. Hoy día prácticamente siento lo mismo que sentí, cuando me caen los recuerdos de la infancia. Pero, en la parte deportiva, yo también tengo un clóset con las fotos, porque hay un dicho. Si tienes problema en la cabeza, hay que recordar algo bonito y los problemas pasan. Yo uso eso y recuerdo a Morón, a Jaime, a Chano, los tiempos que pasamos juntos, y es una manera para soltarme, para salir de los problemas", agregó Jozic, dejando en claro que sus muchachos de 1991 también le sirven como refugio para las grandes penas de la vida.

¿Gané? Sí, parece que gané: el insólito final de Zverev en el US Open

14-09-2026 · página 11 · Esteban Abarzúa

A los 29 años, suma ahora dos Grand Slam y ambos llegaron esta temporada: Roland Garros y Nueva York.

Alexander Zverev necesitó unos segundos más que todos los presentes para darse cuenta. Había terminado el partido, Ben Shelton ya estaba vencido y el Arthur Ashe empezaba a asumir que el campeón era alemán. Zverev, en cambio, retrocedió detrás de la línea de fondo como si todavía faltara otro punto. Miró alrededor, entendió por fin lo que había ocurrido y recién entonces levantó los brazos. Una escena insólita para cerrar uno de los triunfos más importantes de su carrera.

El alemán derrotó este domingo al estadounidense por 6/3, 7/6, 5/7 y 6/2. Y conquistó por primera vez el US Open, seis años después de aquella final de 2020 que perdió ante Dominic Thiem tras ir dos sets arriba. Esta vez no dejó escapar la ventaja. Ganó el primer parcial aprovechando un comienzo nervioso de Shelton, jugó un tie break casi perfecto en el segundo y soportó la reacción del local en el tercero. En el cuarto volvió a quebrar temprano, después de un intercambio de veinticinco golpes, y manejó el cierre con la experiencia de quien ya conoce los dos lados de una final grande.

"Sé que hoy el 99,9% quería que ganara Ben, así que primero tengo que pedir perdón", bromeó durante la ceremonia. El público neoyorquino había empujado con todo a Shelton, que buscaba terminar con veintitrés años sin un campeón estadounidense masculino de Grand Slam. Zverev agradeció igualmente el ambiente y después giró hacia su familia y su equipo. "Creo que 2026 es el resultado de todos los años que pasaron antes", resumió.

No exageraba. A los 29 años, Zverev suma ahora dos Grand Slam y ambos llegaron esta temporada: Roland Garros y US Open. También fue finalista en Wimbledon y semifinalista en Australia, para completar los cuatro grandes de 2026 con 25 triunfos y apenas dos derrotas. Su currículum ya incluía el oro olímpico de Tokio, dos ATP Finals y siete Masters 1000. Con Nueva York elevó a 26 sus títulos en el circuito.

La victoria tiene además un sabor especial por lo ocurrido en este mismo estadio en 2020. Entonces estuvo a dos puntos del título frente a Thiem y terminó perdiendo una final que parecía ganada. Seis años después regresó para levantar la copa que le faltaba y embolsar US$5,5 millones, en un epílogo bastante más amable. Lo único que le faltó fue enterarse a tiempo.

"He vuelto a un lugar donde fui feliz con esta gente"

10-09-2026 · página 22 · Esteban Abarzúa

Cuatro mil almas se dieron cita en la calle San Diego para el esperado homenaje al entrenador campeón de la Copa Libertadores.

Lizardo Garrido se estaba haciendo de rogar, según él porque había estado un poco resfriado, pero al final no resistió la tentación de pararse frente a un micrófono y entonar a dúo el tema "Pueblo mío", popularizado por José Feliciano, junto al cantante Andrés de León. Sus antiguos compañeros de Colo Colo 91, presentes también en el escenario del Teatro Caupolicán, ya sabían de sobra que de la nada se ponía a cantar en cualquier parte cuando jugaban juntos y lo azuzaron apenas un poco para que diera un paso al frente. Tres doritos después el Chano Garrido, el más viejo del plantel, ya estaba completamente jugado con la canción, a voz en cuello, y hasta salieron a participar del coro Juan Carlos Peralta, Agustín "Cucho" Salvatierra y Eduardo Vilches: "¿Qué será, de mi vida qué será?".

Los muchachos que ganaron la Copa Libertadores de 1991, ahora entre 55 y 69 años, volvieron a sentirse jóvenes y llegaron al recinto de San Diego para acompañar al hombre que los reunió en torno a una pelota de fútbol y una ilusión en un tiempo que se volvió inolvidable: el croata Mirko Jozic, quien regresó a Chile a veinte años de su anterior visita para estar con ellos y recibir un último homenaje en vida del hincha de Colo Colo.

Cuatro mil almas acudieron al Caupolicán al acto "Una vez colocolino, para siempre colocolino", en honor al entrenador que le dio al club su mayor gloria deportiva. La emoción apareció por todas partes en el teatro, empezando por la sorpresiva llegada de Arturo Vidal, actual capitán de los albos, sólo para darse el gusto de conocer a Jozic en persona. Pedro Ruminot, conductor de la ceremonia, le pidió que dijera unas palabras delante del público, pero Vidal, que tenía cuatro años en 1991, sencillamente no pudo. "Sabía que no iba a poder hablar", dijo apenas, tratando de evitar un sollozo. Minutos antes, detrás del escenario, le agradeció la Libertadores a Mirko y este le dijo que el club debe soñar con ganar por segunda vez el trofeo.

Antes de Vidal también subió la señora Juana González Malito, una de las socias más antiguas del club y quien incluso contó que ayudaba a lavar las camisetas del equipo en los días de Jozic. Sus regalones eran el Chano Garrido y Gabriel Mendoza. "Ese Coca Mendoza, tan pelusón", dijo entre risas.

A las diez de la noche, cuando las luces se apagaron y los presentas cantaban el himno de Colo Colo, entró Mirko con su hija Lana, su yerno Tonci y su nieto Ivano. El teatro se deshizo en aplausos y cánticos de la barra cuando Ruminot anunció sus nombres. Jozic saludó a sus pupilos de antaño y contó lo que sentía con su español forzado de siempre. "Para mí es un honor estar acá, frente a nuestros hinchas. La gente que con cualquier palabra expresa su sentir por un equipo como es Colo Colo, club de pueblo", dijo flanqueado por Edmundo Valladares, presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo, quien a su vez lo destacó como "uno de los colocolinos más importantes de nuestra historia".

Jozic contó que le había costado hacer el viaje a Chile: "No sólo por el paso del tiempo y la edad que tengo, tengo 86, porque de verdad necesito dos o tres meses para prepararme". Y luego, tras bromear con su ex preparador físico Marcelo Oyarzún, explicó el secreto de su éxito en el equipo popular: "Si no puedo correr, tenemos que caminar. Si no puedo caminar, tenemos que gatear. Lo importante es querer llegar. Y ese es el espíritu que tiene Colo Colo. Es producto de alma, del corazón. Colo Colo sabía que con sacrificio iba a llegar. Yo tuve la suerte de estar en el momento justo y en el lugar adecuado".

Entre todos los reconocimientos que se le hicieron, de las filiales de Antofagasta y Punta Arenas, el influencer de 13 años VichoAlbo, la Garra Blanca y Vladimiro Mimica, sobresalió la presencia de Mirko Pino Valdés, un hincha que nació el 19 de abril de 1991 y tuvo la suerte de conocer al hombre que inspiró su nombre. El club informó que 1.950 niños nacidos en 1991 fueron bautizados como Mirko y que 141 de ellos, de hecho, figuran en los registros como socios de Colo Colo. Mirko Pino era uno de ellos. "Al subir al escenario no podía ni hablar, tenía la guata apretada, pero estar un par de segundos a su lado me bastó para sentir su calidad humana", dijo después Mirko Pino, quien inicialmente, según el acuerdo de sus padres, se iba a llamar Bruno.

Mientras se retiraba del Caupolicán, entre abrazos de sus ex dirigidos y de hinchas que lograron acercarse, Mirko Jozic dijo una vez más que se sentía muy contento por el cariño recibido: "He vuelto a un lugar donde fui feliz con esta gente".

Paso a paso: Darío Osorio fue titular en goleada de Crystal Palace

09-09-2026 · página 25 · Esteban Abarzúa

Darío Osorio dio este martes otro paso en su adaptación al fútbol inglés. El chileno fue titular por primera vez en Crystal Palace y disputó 59 minutos en el triunfo por 3-0 sobre Middlesbrough, por la tercera ronda de la Carabao Cup. La jornada marcó además su estreno en Selhurst Park frente a la hinchada de las Águilas.

El técnico Pierre Sage lo ubicó como atacante escorado hacia la derecha, con libertad para acercarse al carril central y participar en la elaboración. Osorio no tuvo un partido de grandes explosiones individuales, aunque sí una actuación correcta y funcional. Como observó Diego Carrasco, de @ScoutenFootball, realizó "varios descensos hacia el carril central para apoyar y jugar de cara", además de buscar conexiones hacia el sector contrario.

Su influencia se hizo más visible con el correr de los minutos. El chileno participó en fases previas de las jugadas que terminaron en los dos primeros goles del Palace, sin registrar asistencia ni intervenir directamente en el último pase. En el 1-0, a los 37 minutos, apareció en la circulación desde el mediocampo antes de que la acción progresara hasta el centro de Óscar Mingueza y el cabezazo de Jørgen Strand Larsen. En el segundo, a los 53, volvió a intervenir en el inicio de la secuencia que terminó con Ben Chilwell asistiendo al noruego. Fueron aportes alejados del área, pero reveladores de una creciente integración al circuito ofensivo del equipo.

También hubo aspectos por ajustar. Carrasco destacó que "sin balón, su esfuerzo fue innegociable", aunque todavía mostró dudas para decidir cuándo saltar a presionar, temporizar o cerrar la línea de pase interior. Ese desgaste terminó afectando su intensidad con el paso de los minutos.

A los 59, Sage lo reemplazó por Daichi Kamada. Osorio dejó la cancha entre aplausos: una acogedora despedida en su primera presentación ante el público local.

El desempeño encaja en el paso a paso que vive desde su llegada desde Midtjylland. El sábado había debutado en la Premier League ante Fulham; tres días después recibió su primera titularidad. Ahora vienen nuevos desafíos: Ipswich Town por la liga y Lech Poznan por la Europa League. Para Osorio, la presentación ya terminó. Empieza la pelea por minutos.

Los goles que sostienen el amor propio en la U

07-09-2026 · página 8 · Esteban Abarzúa

Gago tuvo acierto y fortuna con los cambios de Rivero y Lucero, pero su mejor decisión fue mantener a Vargas en el campo hasta el final.

Las apariencias suelen jugar un rol central en el fútbol, especialmente cuando se confabulan con los resultados. Desde el 4-2 de la U a Coquimbo, en la noche de este sábado, parece que el acierto de Fernando Gago en los cambios del segundo tiempo fue total: Juan Martín Lucero y Octavio Rivero entraron a los 83 minutos, cuando la visita ganaba 2-1, y en el tiempo de juego restante anotaron los tres goles con que su equipo logró revertir el marcador.

La galería, en todo su derecho, aulló de felicidad: la U volvió a la vida en un duelo clave y mantiene la ilusión de un final de temporada decente. Para estos casos de emocionalidad automática incluso es mejor que todo suceda en la agonía, cuando el reloj exige respuestas con la guillotina lista para ajustar cuentas. La colosal pifiadera por la salida de Charles Aránguiz y el ingreso simultáneo de los dos ex colocolinos en deuda con los colores quedó en suspenso como descriptor del momento futbolístico del equipo. La épica de la victoria, colectiva y personal de los involucrados, borra todo o al menos les regala una nueva oportunidad.

En trece minutos, los siete de reglamento y los seis de agregado, Gago, Lucero y Rivero resolvieron sus problemas. En rigor, es como tirar un dado y que salga justo el número que necesitabas. Mis abuelos decían "te sonó la flauta". Los jóvenes tienen su propia referencia: ganar apretando todos los botones del joystick. El Gato Lucero, por ejemplo: se encontró dentro del área chica con un mal despeje en su primer gol y con un rebote al que ni siquiera pudo darle dirección en el segundo. Se festeja con el alma, sobre todo si entraste para reivindicar tu nombre.

Tanto o más dramática es la epopeya individual de Rivero, al reencontrarse con el gol tras siete meses de ausencia por una rodilla que tiene más años que él. No importa tanto si fue de penal, como sí importan el abrazo final de los compañeros que podían dar fe de su contrición en el día a día de la U. Lucero volvió al gol desde la oscuridad, y todavía puede retornar ahí, pero Rivero lo hizo desde el vacío, así que para él ahora todo es ganancia.

La redención del uruguayo ofrece además una pista verdadera sobre el momento y la campaña de Universidad de Chile, a partir de la jugada previa de Eduardo Vargas que provocó el penal y luego por el gesto de regalarle la ejecución a Rivero para cerrar el círculo. Edú Vargas ha sido este año el auténtico bálsamo de la U y lo fue también este sábado contra los piratas, erigiéndose a sus casi 37 años en garante de la rebeldía azul en una temporada que aún exige amor propio y objetivos.

Hay cierta injusticia en reclamar el protagonismo de Vargas en la gran noche de Lucero y Rivero, justo cuando por fin dan señales de vida. Pero hay que volver a las decisiones de comienzos de año, cuando alguien aprobó el regreso de Edú a la U y al mismo tiempo creyó necesario traerle dos alternativas mucho mejor pagadas para el puesto. Gago tuvo acierto y fortuna con los cambios de Rivero y Lucero, pero su mejor decisión fue mantener a Vargas en el campo hasta el final.

"Mirko Jozic es uno de los mayores ídolos de Colo Colo"

04-09-2026 · página 17 · Esteban Abarzúa

El presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo aclara la posición institucional frente a los últimos dichos de Peter Dragicevic.

Edmundo Valladares tenía 10 años cuando Colo Colo salió campeón de la Copa Libertadores en 1991. Iba en quinto básico y casi todos sus compañeros de curso eran colocolinos. "Los profesores nos hacían sacar ceacheís en los días de partido", dice. Por entonces ya conocía el Estadio Nacional: llegó desde Chiloé con su familia en 1988 a Ñuñoa y su padre lo llevó por primera vez a un partido con Iquique que los albos ganaron con gol del Chano Garrido. Desde entonces se hizo habitual en el tablón, aunque tuvo que resignarse a ver la final contra Olimpia desde su casa, como millones de chilenos: "Mi papá estaba fuera por trabajo y seguí la final por televisión junto a mi madre y mi abuela, que era una colocolina de corazón. Es un momento que jamás olvidaré".

Valladares, periodista, 45 años, es presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo y como tal está a punto de cumplir el sueño de toda una generación de hinchas. Traer a Mirko Jozic, entrenador de los campeones de 1991, de vuelta a Chile: "Un anhelo que tanto él como el pueblo colocolino tienen hace más de veinte años, cuando estuvo por última vez en nuestro país. Es el técnico más exitoso de nuestra historia y merece un homenaje a la altura de sus logros".

El ex entrenador de 86 años quería viajar para los festejos del Centenario en 2025, pero algunas diferencias con Blanco y Negro lo hicieron desistir en ese momento. Ahora esperan que llegue a Santiago el martes 8 de septiembre. El miércoles 9 tendrá un reconocimiento masivo en el Teatro Caupolicán.

¿Por qué lo trae el Club Social y Deportivo en vez de Blanco y Negro, que es el que tiene más recursos, Edmundo?

"Lo traemos porque es precisamente Mirko Jozic quien quiso que sean las socias y socios de Colo Colo quienes lo traigan a Chile. Esta gestión nació luego de que nuestro director de Relaciones Públicas, Pedro Ruminot, visitó a Mirko en Croacia el año pasado. Como ha ocurrido en otros hitos en la historia de la institución, como fue el fichaje de Jorge Robledo, o con la construcción del estadio Monumental, haremos este sueño posible conjuntamente con los socios e hinchas del club. Mirko Jozic entiende cuál es el rol del Club Social y Deportivo Colo Colo, está muy comprometido con nosotros y nos apoya en todo".

El Caupolicanazo de Jozic ya tiene confirmadas las actuaciones de Andrés de León, Bloque 8, Pablo Ilabaca, Princesa Alba, Cofraband y Sergio Freire. Los jugadores de 1991, por supuesto, también estarán presentes. El momento estelar será una entrevista tipo late show de Ruminot a Jozic para que recuerde la mejor parte de su vida en Chile junto a los asistentes. Las entradas más baratas tienen un costo de diez mil pesos. "Lo recaudado será exclusivamente para costear la visita de Mirko y, en caso de que lleguemos a tener ganancias, estas serán destinadas a nuestras ramas deportivas de básquetbol, futsal, voleibol, patín carrera, que se financian exclusivamente gracias a las cuotas sociales, además de iniciativas sociales como la escuela inclusiva Esperanza Alba y la Escuela Popular David Arellano Moraga", aclara Valladares. Los socios pasaron de 14 a 18 mil desde que el club confirmó la venida de Jozic hace poco más de un mes, agrega.

Peter Dragicevic, ex presidente del club, dijo hace unos días que Mirko Jozic sólo fue un empleado en su gestión y que no debería tener la condición de ídolo. ¿Qué piensa usted?

"Nosotros creemos que Mirko Jozic, sin duda alguna, es uno de los mayores ídolos de Colo Colo. Lo que logró como entrenador nadie lo había logrado y nadie lo ha logrado aún. Nos llevó a ganar los títulos más importantes de nuestra historia, lo que lo convierte no solamente en nuestro entrenador más exitoso, sino que en una de las figuras más relevantes de todos los tiempos en nuestra institución. Respecto a la opinión de Peter Dragicevic, él se excusó de forma privada y hoy nuestra atención está en celebrar con unidad a Mirko y no entrar en discusiones que empañen esta fiesta. Es un tema que nosotros damos por cerrado".

El zurdito que se convirtió en jugador europeo

02-09-2026 · página 15 · Esteban Abarzúa

Darío Osorio aprendió a convivir con las obligaciones que antes parecían ajenas a su talento y ahora interpreta mejor lo que sucede alrededor.

El fútbol de Darío Osorio ocurre primero en su cabeza. La frase podría pertenecer al gastado repertorio con que se explica a un jugador distinto. En su caso tiene otra densidad. Ahora que deja Dinamarca, para entrar en esa máquina de triturar certezas llamada Premier League, conviene recordar que buena parte de su carrera se ha jugado ahí, donde un futbolista resuelve en décimas de segundo y aprende cuándo vale la pena atreverse.

En Osorio, la cabeza cuenta una historia tan importante como la zurda. Desde niño convivieron ahí el muchacho tímido que parecía pedir permiso para hablar y el futbolista que, apenas encontraba un metro, golpeaba la pelota con la insolencia de quien conoce el desenlace. Tenía 10 años cuando gente de la U fue a verlo a Hijuelas. Salió convencido de haber jugado mal: recordaba un solo pase bueno. Los observadores vieron algo que él todavía no distinguía. Luego sus entrenadores le hablaron de movimientos y apoyos. El zurdito prefería acomodarse la pelota a la izquierda y pegarle.

Durante un tiempo su fútbol pudo resumirse como una versión deportiva de "Mi pie izquierdo". En la U alcanzaba para ser promesa. Como profesional aparecieron preguntas menos fotogénicas. Había que elegir mejor y saber dónde aparecer antes de recibir. Con ese equipaje llegó a Midtjylland en 2023 y Dinamarca le enseñó algo que ningún compilado de YouTube podía mostrar: el fútbol también ocurre cuando uno no toca el balón.

Ese aprendizaje cambió al jugador. Osorio entendió la presión y las distancias. Conservó la zancada larga que lo vuelve devastador con campo por delante y aprendió a conducir a una velocidad que obliga al defensor a correr mirando su propio arco. Desde la derecha puede meterse al espacio en busca del carril central. Su zurda sigue siendo el arma definitiva; ahora aparece después de una decisión más elaborada.

Jonathan Vidallé, scout del Arsenal en Sudamérica, encontró una referencia estimulante: se parece al primer Ángel Di María. Vio en Osorio al extremo zurdo capaz de enganchar hacia dentro y resolver bien el uno contra uno. La comparación alcanza también al itinerario. Di María necesitó ir a Benfica antes de Real Madrid. Osorio encontró en Dinamarca un lugar donde equivocarse sin hipotecar la carrera y donde cada error podía convertirse en aprendizaje.

A Inglaterra llega un jugador europeo. La expresión habla de una transformación futbolística. Osorio aprendió a convivir con las obligaciones que antes parecían ajenas a su talento y ahora interpreta mejor lo que sucede alrededor. Puede recorrer muchos metros con el balón sin perder velocidad. Cuando entra al área, el remate le sale en plena carrera con una precisión de francotirador. También sabe trabajar lejos de la pelota y aparecer por dentro cuando el partido se cierra.

El niño que creyó haber fracasado en aquella prueba de Hijuelas tardó años en descubrir lo que los observadores habían visto. Su pie izquierdo siempre supo jugar. La cabeza terminó por alcanzarlo. Esa coincidencia explica que, por fin, esté listo para una liga del Big 5 en Europa.

Pasaron agosto / No pasaron agosto

01-09-2026 · página 17 · Esteban Abarzúa

La cancha del estadio Ester Roa de Concepción, que en paz descanse. Próxima reinauguración será con peleas en barro.

No pasaron agosto

El pasapelotas del estadio Santa Laura que hizo detener el partido entre Unión Española y Rangers en el minuto 89, cuando atacaba su propio equipo en busca del empate. Injustamente criticado: el partido se debía parar igual; no por invasión, sino por dos balones en el campo.

La cancha del estadio Ester Roa de Concepción, que en paz descanse. Próxima reinauguración será con peleas en barro.

Michael Clark, la rodilla de Octavio Rivero, el Gato Lucero con su sueldo de 90 millones por jugar una hora al mes y la remontada histórica de Fernando Gago. Agosto pintaba bien en la U hasta que algo se rompió. Incluso Marcelo Díaz anunció su retiro.

El Tati Buljubasich, pese a ganar 10 títulos de primera división en 16 años como gerente técnico de la UC. Le faltó uno para igualar el registro de once títulos nacionales de Luis Mena como jugador en Colo Colo.

Jorge Sampaoli en Talleres de Córdoba, esta vez sin indemnización. Aunque su récord está a salvo: suma 23 millones de dólares en finiquitos desde que dejó la Roja a fines de 2015.

El Montreal de Alexis Sánchez: siete goles le hizo el Inter de Miami, cuatro de los cuales se los regalaron a Lionel Messi.

Pasaron agosto

La remontada de Fernando "Nano" Díaz en Deportes Concepción. El mejor equipo de la segunda rueda junto a los albos. Era candidato fijo al descenso y ahora hasta mira de reojo la Copa Libertadores.

El gorro chilote de Aníbal Mosa en los partidos de Colo Colo. ¿Cábala?

Vozinha tras debutar con 40 años y 84 días en la Copa Chile por Colo Colo. Superó un registro reciente de Justo Villar, con 39 años y el vuelto.

El árbitro Héctor Jona, castigado durante cuatro partidos por irse a las aniñadas con un jugador de Huachipato en pleno partido. Igual volvió a dirigir en un duelo de la tercera categoría entre Osorno y Trasandino. Algo es algo.

Ranguerito, el cuarto equipo más antiguo del fútbol chileno, que a sus 123 años parecía condenado a dejar la Primera B: no había ganado ningún partido en 299 días. Pero en las últimas dos semanas logró dos triunfos. ¿Ya se puede hablar de racha?

Cristian Campestrini, literal: arquero de Rangers con 46 años, dos meses y trece días en el partido con Unión Española para igualar el récord absoluto de longevidad de Raúl Coloma en 1974, por Ferroviarios. En la próxima fecha ya celebrará que llegó a septiembre y a ser el jugador con más agostos en la historia del fútbol chileno.

El nuevo plan familiar de Iván Zamorano: "Mis hijos se van a quedar en Europa"

28-08-2026 · página 32 · Esteban Abarzúa

Él estará la mayor parte del tiempo en Chile y su esposa María Alberó lo acompañará en los viajes entre Madrid y Santiago. Sus hijos Mía Pascale e Iván tienen sus propios proyectos en España.

Luego de ser presentado como nuevo rostro de Mega para las eliminatorias de la Roja en el Mundial de 2030, Iván Zamorano asistió en la noche de este miércoles al debut de Vozinha en el Colo Colo de su amigo Fernando Ortiz en el Estadio Nacional. A la salida del partido, ya cerca de la medianoche, el histórico goleador de la Selección se dio un tiempo para hablar de su presente y del fútbol chileno.

Su trabajo como comentarista de los partidos de Chile, junto al relato de Claudio Palma, lo hizo ponerse la camiseta del canal que transmitió todos sus partidos cuando salió campeón con Real Madrid en la temporada 1994/1995. A pesar de que en agosto de 2024 se instaló precisamente en Madrid, después de ocho años en Miami, Zamorano explica que esta nueva aventura en televisión implicará un cambio en su logística familiar.

"Voy a estar la mayor parte del tiempo acá en Chile. Mi familia, sobre todo mis hijos, se va a quedar en Europa. Con mi esposa vamos a estar yendo y viniendo entre Chile y España. Estoy feliz. Para mí es un nuevo desafío y también vuelvo a mi casa, porque Mega fue un canal que participó directamente en lo que fue mi éxito en el Real Madrid, en una etapa maravillosa de mi vida. Hoy seguir a la Selección con ese canal y con grandes profesionales va a ser un gran desafío. Desde el punto de vista familiar y personal también me hace muy feliz volver a vivir en mi país durante un tiempo", dice.

Las razones para dejar Estados Unidos y mudarse a España tenían que ver con sus hijos: hoy Mía Pascale Zamorano estudia administración de empresas en IE University de Madrid mientras que Iván Zamorano Jr. se unió a las filas del equipo de Rayo Alcobendas para tratar de seguir los pasos de su padre en el fútbol profesional. Su esposa, María Alberó, será quien lo acompañe la mayor parte del tiempo en sus viajes a Chile en esta etapa. Blu Dumay ya se mudó a Santiago hace unos meses.

¿Cómo ve este nuevo desafío personal, Iván?

"Para mí el tema de la Selección siempre será importante. Ahora, desde las comunicaciones, seguirla será una experiencia única. A pesar del momento que estamos viviendo, donde está todo muy sensible, creo que es importante entregar un mensaje de optimismo, de que sí se puede, de seguir creyendo en lo que puede ser un trabajo futuro para poder participar en el próximo Mundial. No podemos estar tanto tiempo sin jugar mundiales. Creo que la materia prima está, así que hay que trabajar desde ya. Y eso comienza eligiendo un entrenador que tenga la posibilidad de trabajar a full".

Se ha perdido demasiado tiempo desde el final de las eliminatorias.

"Terminamos las eliminatorias hace nueve o diez meses y ha pasado mucho tiempo para hacer un análisis porque todavía no tenemos técnico. Creo que por ahí tenemos que partir, para ir consolidando un equipo de trabajo, una planificación y una nueva estructura. Hay muchas cosas por hacer y muchas por mejorar. Es indudable que hay jugadores que hoy son banderas y que van a ser muy importantes, sobre todo quienes juegan en el extranjero. También tenemos que pensar que hoy no tenemos la posibilidad de contar con un montón de jugadores afuera que nos entreguen esa experiencia y esa madurez de la alta competencia. Por eso hay que mirar también a jugadores de la liga chilena que puedan ser un aporte importante para lo que viene en la Selección".

¿Qué impresión le dejó Vozinha en su debut?

"Bien. Yo lo vi durante todo el Mundial, tuve la oportunidad de seguirlo y me pareció un arquero muy interesante. Ataja muy bien, sale muy bien y juega muy bien con los pies. Creo que puede ser un aporte para Colo Colo. A pesar de su edad, tiene experiencia y madurez. Puede ser muy importante, sobre todo para los jóvenes del club".

Vozinha tiene que competir por el puesto con el joven Gabriel Maureira.

"Maureira se encontró con el arco de forma inesperada y ha respondido a la perfección. Es un chico de mucha proyección, con mucho futuro. El hecho de tener a Vozinha también le va a servir muchísimo para la competitividad, para mejorar y seguir progresando. Así que fantástico.

¿Cómo vio a Felipe Raipán? Tiene 16 años.

"Hay jugadores que de alguna manera nacen con esa estrella y creo que él está marcando una etapa importante de su vida. A corta edad ya se enfrenta a la responsabilidad de aparecer esporádicamente en algunos partidos y responde de la forma en que lo hace. Cada vez que el Tano lo requiere ha respondido con goles y con esfuerzo. Me parece un chico muy interesante. Creo que tenemos delantero para el futuro.

Brilla una estrella: minuto a minuto del esperado debut de Vozinha en Colo Colo

27-08-2026 · página 18 · Esteban Abarzúa

Bitácora del crack en el 3-0 a Unión Española: bien con los pies, atajadas fáciles para un arquero de su talla y un par de dudas atribuibles a los nervios o al campo mojado por la lluvia.

A los 10 minutos con 14 segundos, Vozinha tocó la pelota por primera vez con la camiseta de Colo Colo, este miércoles lluvioso en el Estadio Nacional. Un pase hacia atrás del joven zaguero Alonso Olguín. El arquero de Cabo Verde controló con la pierna derecha bien afuera del área y se la devolvió un par de segundos después a Iván Román para salir jugando. Enzo Uribe, el guardián de Unión Española, ya había enfrentado con éxito y bastante suerte tres acciones de peligro ante los delanteros albos.

Sería una noche de relativa calma para el arquero sensación del Mundial. Su mapa de calor se mantenía lejos del arco, casi como otro defensor central: una especie de guardaespaldas de Román. A los 16 llegó el primer remate hispano, desviado. Un minuto después cortó un centro fácil y salió hacia la derecha para mandar un pelotazo al lateral. El atacante estaba adelantado, pero los 20.816 asistentes aplaudieron igual.

Antes del partido, Arturo Vidal bajó al túnel para abrazarlo. "Métele con todo, muchas bendiciones", le dijo. Vozinha llevaba 54 días sin competir desde el 3-2 con Argentina y, con 40 años y 84 días, se convirtió en el futbolista más veterano de Colo Colo en jugar por Copa Chile. Jugó con un montón de juveniles a su lado: parecía ese adulto responsable que viaja a cargo de los estudiantes en el clásico paseo de fin de año.

A los 26 llegó su primera atajada. Franco Ratotti remató de zurda, algo desestabilizado, al centro. Vozinha apretó la pelota contra el pecho. Un caramelo. A los 34 apareció la primera duda. En un córner salió entre un bosque de camisetas blancas y rojas, quiso quedarse con la pelota y la perdió al caer. Reclamó un choque que Piero Maza no concedió. La lluvia ya había dejado la pelota jabonosa.

En el segundo tiempo, Patricio Rubio lo obligó a bajar rápido y Vozinha respondió con una atajada que habría sido la mejor de la noche. El asistente ya había levantado la bandera: offside. Después sacó un centro con los puños. Atrapó abajo un cabezazo de José Manuel Aja y, a los 86, le ganó el duelo a Matías Ortiz. En el 90 controló en dos tiempos un tiro libre de Rubio.

"Estoy muy feliz con el juego, es una sensación muy gratificante después de un largo tiempo sin jugar", dijo a TNT Sports después del partido. "Es un honor vestir la camiseta de Colo Colo, el mejor equipo y el más grande del país", agregó. En zona mixta, Tomás Alarcón puso la mirada del camarín: "Ha trabajado mucho. Hizo un gran partido".

Pero queda una última escena. A los 90+2, Vozinha recibió con Rodrigo Vásquez encima y quiso pisar la pelota, como frente a Lautaro Martínez en el Mundial. Esta vez Vásquez se la robó. Quedó con el arco servido y remató afuera. Pudo ser el primer chileno en hacerle un gol a Vozinha. La suerte estaba del lado caboverdiano.

Unión Española jugó de rojo y azul, una silueta cercana a aquella España que ayudó a convertir a Vozinha en personaje mundial. También terminó con el arco invicto. Maximiliano Romero abrió la cuenta y Marcos Bolados hizo el segundo. Felipe Raipán cerró el 3-0. Romero terminó en camilla con dolor en la rodilla derecha. La escena dejó preocupado al cuerpo técnico. Colo Colo se clasificó en el primer lugar de su grupo en la Copa Chile: en octavos de final enfrentará a Audax Italiano.

A medianoche, Vozinha subió su última historia del día a Instagram. Sonaba Cesária Évora y "Petit pays". En Cabo Verde ya eran las tres de la mañana. La canción comienza con un verso que parecía escrito para cerrar su primera noche chilena: "Allá en el cielo eres una estrella".

Retrato para el astro del Mundial

Alejandro Moreno quiso que su regalo a Vozinha hablara de algo más íntimo que el fútbol. Con acrílico sobre tela, el artista chileno pintó al arquero caboverdiano junto a su abuela, a quien considera como una madre. "Busqué una foto que fuera muy significativa, familiar para él", cuenta. La idea nació con su hijo, también pintor, después del Mundial: "Me hice bien fanático de lo que representaba Vozinha". Moreno tiene una historia ligada al deporte: ha retratado a Ronaldinho y Marouane Fellaini, además de realizar obras inspiradas en Colo Colo. En 2022 participó en una feria de arte en el Carrousel du Louvre, en París, donde exhibió una pintura dedicada a la Copa Libertadores de 1991. A Vozinha le entregó el cuadro en el Monumental. "Lo abrió y se emocionó bastante. Era lo que esperábamos: que le llegara al alma", agrega.?

El hombre que convirtió a la UC en un club ganador

26-08-2026 · página 38 · Esteban Abarzúa

La etapa de Cruzados y Buljubasich consiguió algo más difícil: transformar una reputación de club ordenado en resultados repetidos y gestión identificable.

Universidad Católica cumplió 89 años en abril. En ese recorrido ganó dieciséis campeonatos de Primera División. Siete llegaron desde 2010, con José María Buljubasich como gerente deportivo. El dato obliga a mirar su trabajo en una escala distinta a la de una llave o una ventana de mercado.

Buljubasich asumió después del Mundial de Sudáfrica y llevó a Juan Antonio Pizzi. La UC fue campeona ese mismo año. En 2011 alcanzó los cuartos de final de la Libertadores. Más tarde sostuvo a Mario Salas hasta el bicampeonato de 2016. Entre 2018 y 2021 llegó una evidencia aún más fuerte: cuatro ligas consecutivas con cuatro entrenadores distintos. Cuando cambian los técnicos, y el resultado permanece, conviene mirar la estructura.

El Claro Arena, inaugurado el 23 de agosto de 2025, expresó esa continuidad. Un año después, Católica ganó todos sus partidos de visita en la fase de grupos de la Libertadores. En octavos llegó diezmada por lesiones y perdió a su goleador Fernando Zampedri por tarjetas amarillas. El 0-3 ante Estudiantes funcionó como un juicio sumario.

La acusación: había dinero y no se gastó. Ese razonamiento funciona mejor en la tribuna que en economía. Toda la literatura de gestión de clubes de fútbol explica la insolvencia de seguir los gritos de las hinchadas. En "Soccernomics", Simon Kuper y Stefan Szimanski sostienen que sólo el 16% del precio de los fichajes se traduce en éxito deportivo.

Buljubasich se negó a "traer por traer". Tras el cierre del mercado calculó que la caja real para incorporaciones rondaba entre 800 mil y un millón de dólares, lejos de los 5,6 millones instalados en la discusión pública. El DT Daniel Garnero quería más alternativas ofensivas. El mercado pedía cifras que la UC consideró fuera de alcance. La pregunta racional era cuánto costaba mejorar realmente lo que ya había.

El fútbol chileno conoce esa trampa. Colo Colo todavía recuerda el contrato de Nicolás Blandi y después se embarcó en Darío Lezcano. El hincha festeja la presentación; la contabilidad conserva el problema.

Las decisiones de Católica tampoco pertenecieron a un hombre. En su despedida, Buljubasich agradeció a Jaime Estévez y Felipe Gacitúa; también a Luis Larraín, Jorge Garcés, la familia Del Río y Juan Tagle. Su tarea consistía en definir el problema técnico y ponerle precio a la solución.

Católica ya había conocido caminos menos cómodos. Sus dos primeros estadios fueron por terrenos donados. En 1955 descendió. Dos años más tarde evitó otra caída después de que San Luis perdiera trece puntos por secretaría. Volvió a descender en 1973. Los terrenos de San Carlos fueron comprados a precio irrepetible tras una gran campaña de recaudación. Nada de eso empequeñece la historia cruzada. La etapa de Cruzados y Buljubasich consiguió algo más difícil: transformar una reputación de club ordenado en resultados repetidos y gestión identificable.

Por eso su salida tiene una ironía incómoda. Los clubes suelen despedir a los dirigentes que gastan mal. Católica terminó despidiendo al que se negó a gastar para calmar una ansiedad de mercado invernal. Lo sacaron por la tramposa impopularidad del que tiene que hacer la pega.

El golpe de autoridad del Tano Ortiz

24-08-2026 · página 8 · Esteban Abarzúa

Ortiz lleva meses hablando de los jóvenes como futbolistas del primer equipo. Este domingo decidió ser consecuente con sus palabras.

Fernando Ortiz llegó al clásico con una decisión que decía bastante más de él que una conferencia de prensa: llevó a Vozinha a la banca y volvió a entregarle el arco a Gabriel Maureira. Tenía a mano la experiencia, el prestigio mundialista y también una salida cómoda frente a las dudas de la semana pasada en el arco. Eligió al muchacho de 19 años. Leandro Hernández volvió a ser titular y Felipe Raipán, con apenas 16, ocupó un lugar entre los suplentes. Ortiz lleva meses hablando de los jóvenes como futbolistas del primer equipo. Este domingo decidió ser consecuente con sus palabras.

Maureira era la apuesta más delicada. Había cometido errores, recibió seis goles en las tres fechas anteriores y enfrentaba la competencia de un arquero que llegó a Chile convertido en figura internacional. Ortiz redobló la mano. Hay entrenadores que protegen sus decisiones retirándolas justo antes de que puedan fracasar. El Tano prefirió ponerlas nuevamente sobre la mesa. La confianza también necesita partidos grandes para comprobar que existe.

Su padre, Rubén, empezó a enseñarle fútbol de una manera bastante menos sofisticada. Le tiraba la pelota para que cabeceara cuando Fernando era niño en Corral de Bustos. El pequeño se quejaba del golpe. El consejo paterno era elemental: había que abrir los ojos. Ortiz terminó convertido en marcador central y marcó buena parte de sus goles profesionales con la cabeza. Décadas después sigue pareciendo fiel a aquella instrucción. Mirar la pelota. Mirar el peligro. Sostener la vista cuando llega el golpe.

Eso hizo también con el partido. Fernando Gago modificó el esquema de Universidad de Chile y desarmó algunas de las referencias que habían sostenido al equipo durante el campeonato. Colo Colo se encontró con un rival irreconocible en el mediocampo. Ortiz percibió la grieta enseguida. Lautaro Pastrán y Hernández aparecieron como extremos que rara vez vivieron pegados a la línea. Se metieron hacia dentro, ofrecieron apoyos y obligaron a los volantes azules a decidir continuamente quién debía seguirlos. La U pasó buena parte del primer tiempo persiguiendo sombras.

La jugada tuvo algo de trampa sencilla. Colo Colo ensanchaba la cancha cuando necesitaba respirar y la estrechaba cuando quería lastimar. Álvaro Madrid encontró espacio para llegar desde atrás y marcó el primero. Pastrán y Hernández ayudaron a que el equipo tuviera gente cerca de Javier Correa. Gago corrigió durante el partido. Ortiz había corregido antes de empezar.

El 2-1 adquiere además una dimensión especial por el recorrido del entrenador. Su estreno oficial en Colo Colo había sido precisamente contra la U y terminó 3-0. Aquella tarde cayó de golpe en un fútbol que todavía desconocía. Menos de un año después ganó el clásico que deja a su equipo 13 puntos arriba en la tabla, con diez fechas por disputarse. Entre una escena y otra hay bastante más que una revancha estadística. Ortiz consiguió construir autoridad.

Esa autoridad también se mide puertas adentro. Arturo Vidal ocupa un espacio enorme en cualquier camarín. Su biografía entra antes que él, sus gestos repercuten, su presencia altera inevitablemente las proporciones de un grupo. Ortiz ha conseguido incorporarlo al funcionamiento colectivo sin convertir el equipo en una prolongación de Vidal. Arturo sigue siendo valioso por su liderazgo y por aquello que todavía puede entregar dentro de la cancha. El plan encuentra sus mejores respuestas en otras piezas y el técnico parece haber logrado que esa evidencia conviva con el peso simbólico del Rey.

Ahí aparece quizás su mayor mérito. Ortiz llegó con fama de estratega y terminó consolidándose también como jefe de grupo.

Vozinha no vino a comer empanadas

18-08-2026 · página 13 · Esteban Abarzúa

Las oportunidades de mercado ya están servidas. Alguna será una genialidad. El resto recordará una vieja ley de los negocios: la rebaja no viene con garantía.

Los representantes argentinos siguen moviendo los hilos del fútbol chileno. OHiggins fue el más inquieto en la ventana de invierno: cinco refuerzos, tres argentinos. El nombre fuerte es Walter Bou. Su agente, Christian Bragarnik, también es uno de los dueños del club.

La UC tenía una idea sensata: quedarse con lo que funciona antes que salir a cazar moscas con la boca abierta. Pero a última hora apareció Agustín García, defensor argentino de 34 años, alternativa en la banca para Daniel González y Branco Ampuero.

El Tati Buljubasich trató de explicarlo. Después quedó la razón desnuda: García tenía el pase en su poder. Agente libre. Ya se lo habían ofrecido antes. Ahora entró por esa puerta iluminada que el fútbol bautizó como "oportunidad de mercado".

Conviene traducir el término. Un agente libre puede ser un jugador caro disfrazado de barato. El club se ahorra el pase y luego paga sueldo alto y comisiones generosas. En economía existe un término para esto. Value trap, la trampa de valor: algo luce atractivo porque cuesta poco y el descuento puede esconder los problemas que terminarán devorando su valor.

Universidad de Concepción también apostó ahora: Rogelio Funes Mori, 35 años, ex River Plate y gloria de Monterrey después de Chupete Suazo.

George Akerlof explicó el mecanismo de mercado con los autos usados: el vendedor conoce algo que el comprador ignora. Lo resumió con una pregunta de viejos comerciantes: "Si él quiere vender este caballo, ¿yo realmente quiero comprarlo?". En el fútbol cae sola: si este jugador es tan bueno y además está barato, ¿por qué nadie renovó con él?

Juan Martín Lucero llegó a la U como agente libre en enero con un sueldo de 90 millones de pesos. El Gato, de 34 años, hoy tiene un puesto dorado en la suplencia azul y juega 15 minutos por partido: 90 millones al mes por una hora de fútbol.

Colo Colo buscó un arquero. Alcanzó a anunciar al uruguayo Santiago Mele, 28 años, cedido desde Monterrey con opción de compra. La operación se cayó y terminó llegando Vozinha, de 40, respaldado por un Mundial extraordinario.

Vozinha arrastra una curiosidad global. El domingo, cuando OHiggins marcó el primero gol en el Monumental, la transmisión lo encontró en el palco comiéndose una empanada. TNT Sports emitió el partido por YouTube con una cámara fija sobre él: la Vozinha Cam.

Su biografía está escrita y llegó mucho más lejos de lo que cualquiera podía calcular. Incuestionable. Ahora queda otra cuenta: cuánto jugará y qué hará el fútbol chileno con una figura así. Sólo como letra chica: el representante que acercó su nombre a Colo Colo también es argentino.

Las oportunidades de mercado ya están servidas. Alguna será una genialidad. El resto recordará una vieja ley de los negocios: la rebaja no viene con garantía.

El primer soldado del repunte azul

17-08-2026 · página 6 · Esteban Abarzúa

Assadi apareció con credenciales parecidas y ha discutido con todos los entrenadores en qué medida está dispuesto a ponerse al servicio del sistema. Arce eligió un camino distinto: se adapta.

Agustín Arce ha sido el mejor jugador de la U este año. Hay futbolistas con su talento que piden la pelota para hacerse visibles; Arce suele entregarse por entero a una tarea. Fernando Gago entendió pronto esa virtud. El entrenador de la U lo instaló como volante interior y desde ahí lo convirtió en su principal soldado para ocupar los territorios que otros abandonan en la ofensiva azul.

Ante Limache hizo una demostración de obediencia táctica. Lucas Assadi partió desde la izquierda y buscó el centro. Charles Aránguiz retrocedió para acompañar a Lucas Barrera. Los espacios que ambos dejaron tuvieron un inquilino recurrente. Arce presionó junto a Eduardo Vargas en el primer tiempo, cargado a la derecha. Tras el descanso abrió la cancha y correteó por la izquierda, dejando ahí su marca a los 51 minutos con un derechazo que pasó a centímetros del poste, tras una pared con Aránguiz.

Lo que viene puede ser una coincidencia, pero se ajusta bien a la hipótesis: a los 68 salieron Assadi y Aránguiz. Gago movió las piezas y Arce regresó a la derecha. A los 76 llegó desde atrás y remató con su pierna favorita. El arquero de Limache quedó como un maniquí a medio desarmar frente a la trayectoria del balón. Curiosamente, encontró el gol cuando el técnico ya preparaba los ingresos de Gonzalo Reyna y Juan Martín Lucero. Arce figuraba entre los que debían salir. Se le veía cansado. El cambio demoró lo suficiente para hacerle justicia a su despliegue.

Arce admiraba de niño a Juan Román Riquelme. Llegó al primer equipo de la U con la 10 de las inferiores y una capitanía casi permanente. La comparación con Lucas Assadi resulta inevitable. Assadi apareció con credenciales parecidas y ha discutido con todos los entrenadores en qué medida está dispuesto a ponerse al servicio del sistema. Arce eligió un camino distinto: se adapta. Algunos comentarios advierten que se pierde durante largos tramos del partido. En realidad suele estar donde Gago necesita tapar un agujero.

También aprendió a soltar la pierna. Contra Audax abrió el marcador; ante Palestino encontró un derechazo desde unos 25 metros que despejó el camino. Frente a Limache volvió a castigar llegando desde atrás. El antiguo 10 ya entiende que pensar una jugada también puede consistir en terminarla.

A la U le ha faltado un volante imprescindible este año. Aránguiz recuperó el físico y con él su condición de indiscutible. Desde que Gago reemplazó a Paqui Meneghini, Arce ha sido el aporte más constante para construir el equipo que imaginaba. La U suma cinco victorias consecutivas en la Liga de Primera y empieza a sostener una idea.

A Arce todavía le falta convertirse en un mediocampista completo, capaz de administrar un partido entero como Aránguiz. La paradoja es crucial: Charles puede ser su mejor maestro y también el hombre que ocupa el lugar al que pretende llegar. Mientras tanto, Arce juega donde lo mandan y aparece justo para definir cuando el partido le deja un espacio libre.

Cuidadito con subirse a cualquier camilla

11-08-2026 · página 15 · Esteban Abarzúa

Rodrigo Rain sufrió un TEC cerrado en 2003 al chocar con Héctor Mancilla. Cuando lo retiraban del campo le preguntaron el nombre de su esposa para saber si estaba bien: dijo otro. "Era broma", le aclaró después a su señora.

La camilla que expulsó a Joaquín Larrivey en Concepción merece peritaje. Unas cintas rojas colgaban por los costados. A unos diez metros de la línea, cuando el delantero ya salía, el camillero de atrás pisó una cinta que se arrastraba por el pasto y trastabilló. Larrivey pidió bajarse. Fernando Véjar entendió el gesto como infracción y le mostró amarilla. Después el jugador recogió la cinta desprendida y la lanzó a los pies del árbitro. Segunda amarilla. Y expulsión. La medicina deportiva dependía de un pedazo de tela.

Las camillas chilenas tienen antecedentes. En 2018 en La Calera, Juan Pablo Miño pidió tierra firme cuando uno de los asistentes avanzó en reversa y terminó de espaldas. Hay una técnica para transportar heridos y otra para evitar transformarse en uno de ellos.

Felipe Jara conoció la versión clínica en 2017. El árbitro chocó con Rafael Viotti, de La Calera, y sufrió fractura de rótula. Pidió la camilla para que lo retiraran a él mismo.

Sebastián Beccacece, en 2016, mandó a cuidados intensivos un refrigerador de bebidas isotónicas con un planchazo durante el 3-0 de la UC sobre la U. El artefacto también necesitó camilla. En el fútbol chileno hasta los electrodomésticos conocen el protocolo.

Johnny Herrera tuvo una relación menos pacífica con el vehículo. En 2013 recibió dos fechas por insultar a Fernando Meneses y agredir la camilla en que retiraban al cruzado, golpeado por un rollo de papel en un clásico suspendido. Luego sugirió que los cumpleaños infantiles debían disponer de ambulancias por el peligro de las serpentinas.

Álvaro Ormeño sufrió una variante artesanal en Las Higueras, en 2006: ya fuera del campo, los camilleros lo soltaron. El árbitro Manuel Acosta revisó las imágenes e informó una caída desde veinte centímetros. Se armó una pelea.

Manuel Acosta además de árbitro era médico. En El Morro mandó sacar en camilla a un jugador porque sospechaba de una fractura costal. No le creyeron el diagnóstico. El jugador volvió un minuto después y se desplomó. La costilla rota le había perforado un pulmón. Salió nuevamente en camilla, grave.

Rodrigo Rain sufrió un TEC cerrado en 2003 al chocar con Héctor Mancilla. Cuando lo retiraban del campo le preguntaron el nombre de su esposa: dijo otro. "Era broma", le aclaró después a su señora.

El Cóndor Rojas ofrece el epílogo perfecto. En Maracaná, en 1989, quedó fuera de la cancha en brazos de sus compañeros. La camilla ni siquiera entró en escena. Desde entonces, cuando aparece una, conviene mirar: en el fútbol chileno también puede convertirse en protagonista.

¿Aura? La respuesta de Vozinha que sacó carcajadas en el Monumental

06-08-2026 · página 18 · Esteban Abarzúa

Cerca del cierre, Sichel abre su chaqueta y muestra una polera con el rostro de Vozinha atravesado por la palabra "aura". Cuesta 23 mil pesos.

Tamara Quintana tardó diez horas en fabricar a Vozinha con globos. Cuando el arquero estaba a punto de adquirir una forma definitiva, el rostro estalló entre sus manos. "Tuve que empezar de nuevo", cuenta mientras avanza hacia la tribuna Océano con la figura a cuestas, como si llevara un santo patrono inflable. Es socia de Colo Colo y conoce la paciencia que exigen los símbolos. En otras jornadas le encargaron una Copa Libertadores y una bandera gigante del club. "Estoy contenta de tener a alguien con tanta humildad como Vozinha en Colo Colo", dice antes de perderse entre las 20.553 personas convocadas al Vozinhaday, la presentación del arquero de Cabo Verde en el Monumental.

Desde la estación Pedrero hasta la avenida Marathon, el rostro del futbolista se repite en las banderas. Luis Fuentes llegó con cien impresiones en serigrafía y, una hora antes del inicio, conserva treinta. Vende cada una a dos o tres mil pesos, según el tamaño. En el entorno trabajan otros comerciantes con la misma revelación estampada. Los niños tironean la manga de sus padres. La fama se vuelve tela y entra al estadio.

Las 18 atajadas de Vozinha en el Mundial explican esta fiebre. Él parece ignorar el ruido que ha provocado. A las 19.28 se apagan las torres y los teléfonos flotan en las tribunas como luciérnagas organizadas. En el centro de la cancha, la palabra "Aura" aparece dibujada con luces de neón. Dos minutos más tarde, Vozinha cruza el túnel bajo una ovación. Sigue siendo el muchacho que salió de Mindelo, frente a las costas de África, y ahora también es el hombre de 40 años que entra en una historia desmesurada.

El periodista Humberto Sichel lo recibe como animador. Durante media hora, el arquero atraviesa una escenografía pensada para transformar una contratación en mito instantáneo. La nueva vida de Vozinha exige aprender a caminar dentro de su propia leyenda. El Mundial lo rescató del anonimato y le abrió el mejor contrato de su carrera.

Cuarenta trofeos rodean el círculo central. La Copa Libertadores ocupa su sitio de reliquia mayor. Cerca de ella se alinean las conquistas internacionales y veintiséis de los treinta y cuatro títulos de Primera División. El metal produce una geografía del orgullo. Sichel acerca al arquero a ese resplandor. "Tenemos que trabajar para esto", responde Vozinha.

La palabra vuelve en casi todas sus frases. Trabajo. Trabajar. En una noche diseñada para hablar de aura, él insiste en el oficio. "Pienso que con esta hinchada tenemos que siempre hacer lo mejor y trabajar todos los días para dar alegría a todos". Luego agrega: "Pienso que lo más importante es trabajar cada día para esta camiseta y la historia de Colo Colo. Espero que al final del campeonato podamos conseguir los objetivos y dar alegría a ese pueblo maravilloso".

Su español incompleto le da a cada respuesta una sinceridad sin maquillaje. Cerca del cierre, Sichel abre su chaqueta y muestra una polera con el rostro de Vozinha atravesado por la palabra "aura". Cuesta 23 mil pesos en la tienda oficial. El término pertenece al diccionario sentimental de las redes: designa la presencia que alguien irradia antes de hacer nada, esa autoridad secreta que convierte un gesto en escena.

"Está muy linda", comenta el arquero.

"¿Qué te pareció la palabra aura?", pregunta Sichel.

"Pienso que significa muchas cosas", responde Vozinha.

La frase provoca una carcajada afectuosa en las gradas. Le han preparado una campaña para explicar su magnetismo y él prefiere dejarlo sin definición. Quizá ahí resida su encanto: la modestia con que se aparta del personaje construido en torno suyo. Vozinha parece pedir disculpas por ocupar tanto espacio.

La ceremonia guarda una aparición aérea. Sebastián "Ardilla" Álvarez desciende en paracaídas con la camiseta número 29, estampada con el nombre del arquero y disponible por 63 mil pesos. Vozinha la recibe como una prueba de que todo esto está ocurriendo. Después lanza cuarenta balones de regalo hacia las tribunas. Cada pelota viaja como una promesa de cercanía. Al final abandona la cancha en un vehículo de uno de los auspiciadores.

¿Qué significa esta noche para Vozinha? Puede ser una coronación o la ceremonia en que un club descubre el valor comercial de la esperanza. Para el arquero acaso sea algo más sencillo: un día menos para que el aura se ponga los guantes, ataje y haga el trabajo que tiene que hacer.

Vozinha incondicional en Colo Colo: "Nunca tuve dudas"

05-08-2026 · página 18 · Esteban Abarzúa

"Para mí, en el fútbol no hay presión. Presión es cuando estás enfermo o cuando alguien de tu familia se enferma", dijo acerca de sus objetivos este año en "el equipo más grande de Chile".

Vozinha aterrizó el domingo, puso la firma el lunes y este martes compartió por primera vez una cancha con Arturo Vidal y el resto de sus nuevos compañeros. Después entró a la sala de prensa del estadio Monumental dispuesto a explicar quién era ese arquero que Chile había conocido de golpe durante el Mundial. Habló de su origen, del camino recorrido y de las razones que lo llevaron a escoger al "equipo más grande de Chile" como siguiente estación de su carrera.

Placer. Orgullo. Agradecer. Oportunidad. Jugar. Grande. Feliz. La gramática inicial del caboverdiano quedó repartida entre sustantivos, verbos y adjetivos. Eran palabras sencillas para una emoción difícil de ordenar. Josimar José Évora Dias, Vozinha para el planeta desde sus actuaciones memorables con Cabo Verde, habló durante 87 minutos y respondió todo lo que le preguntaron. La rueda comenzó a expandirse desde Radio del Lago de Futrono y llegó hasta Al Jazeera English, representada por su corresponsal en América Latina, Lucía Newman. El recién llegado ya tiene audiencia internacional.

Su primera misión consistió en despejar una sospecha: jamás se hizo de rogar. "Nunca tuve dudas", afirmó. Entre el anuncio de su contratación y el vuelo a Santiago transcurrieron cinco días. La demora tenía un nombre japonés: Akira. Un labrador veterano que lo acompaña desde su etapa en Chipre y que había quedado al cuidado de unos amigos mientras el dueño disputaba el Mundial.

"El lunes viajé desde Cabo Verde a Lisboa y quedó todo listo en la embajada de Chile para firmar la visa, pero yo vivía en Portugal, en la ciudad de Chaves, y tenía una casa que arrendaba, contratos de la luz y del agua, tratar el asunto del coche. Y tengo un perro que estaba con alguien que lo cuida. Eran las cosas personales que debía resolver y quería venir lo más pronto posible, con la cabeza limpia y con todo resuelto".

Akira llegó a su vida cuando defendía al AEL Limassol de Chipre. Luego lo siguió a Trencin, en Eslovaquia, y al Grupo Desportivo de Chaves. El plan de Vozinha contempla que Akira también cruce el océano y conozca Chile.

La mudanza tendrá más pasajeros. Vozinha quiere que Santiago sea una prolongación de su casa, donde los suyos conozcan el paisaje de su nueva vida. "Espero organizar mi vida aquí, encontrar una casa. Traer a mi madre, padre, hermanos y amigos. Todos van a venir aquí para conocer y estar". La frase quedó abierta, esperando a los suyos en el Monumental.

Hablar de su gente lo llevó de regreso a Cabo Verde, un país que conoce el precio de cada sueño. "Somos de un país muy pequeño, donde las oportunidades son pocas, casi nulas". Su carrera se levantó contra esa escasez. Cada contrato exigió una partida y confirmó que representaba algo mayor que su apellido: "Represento al pueblo caboverdiano, que trabaja mucho".

La portería fue su forma de abrirse camino: "Siempre soñé con jugar un Mundial y sabía que podía traer cosas muy grandes para mi vida". El Mundial la cumplió. Sus atajadas llevaron a Cabo Verde a lugares donde el archipiélago era apenas un punto en el mapa. "El Mundial no sólo cambió mi vida, sino que la de toda Cabo Verde".

El torneo convirtió una aventura personal en patrimonio colectivo. Cada intervención viajó por el Atlántico. En las islas se siguieron sus partidos con la sensación de que uno de los suyos protegía un arco inmenso. Vozinha salió del Mundial con ofertas y la certeza de que el siguiente paso debía estar a la altura. Colo Colo apareció como respuesta. "Siempre me sentí un jugador de un equipo grande", dijo frente al escudo albo.

En Macul encontró una camiseta bajo examen permanente. La palabra presión apareció y el arquero la devolvió a una escala humana: "Para mí, en el fútbol no hay presión. Presión es cuando estás enfermo o cuando alguien de tu familia se enferma".

Entre sus metas surgió la Copa Libertadores. Quiere jugarla, conocer sus noches y llevar el nombre de Cabo Verde a un escenario nuevo. El Mundial abrió una puerta; el Monumental le entregó otra. Este martes, durante 87 minutos, habló de su carrera y de su país. Este miércoles continúa la aventura: será presentado por Colo Colo ante 40 mil espectadores, en el Monumental. Pero Vozinha no se marea. Su biografía apunta hacia otro lado.

El domingo hubo muchos niños en el aeropuerto, Vozinha. ¿Qué mensaje les puede dar a ellos, teniendo en cuenta su historia de esfuerzo y sacrificio?

"Les puedo decir que primeramente sean respetuosos con todos. Respeten a sus padres, a toda la gente, y sueñen en grande, que con mucho trabajo pueden alcanzar todo lo que quieren. Todo en la vida es posible y los sueños se pueden realizar".

El Mono Sánchez salió trasquilado

04-08-2026 · página 14 · Esteban Abarzúa

Marcelo Eggel levantó la vista en La Cisterna y le disparó desde 55 metros. La pelota pasó por encima de Sánchez como un meteorito.

Cuando la llegada de Vozinha a Colo Colo empezó a balancearse sobre el abismo, Coquimbo quiso reírse el viernes con la cabeza teñida del Mono Sánchez y el mismo conjuro que los albos habían soltado antes con los rizos de Cabo Verde en Instagram: "Aura". Veinticuatro horas después, Marcelo Eggel levantó la vista en La Cisterna y le disparó desde 55 metros. La pelota pasó por encima de Sánchez como un meteorito. El aura coquimbana también recorrió el planeta. Después llegó la cuenta: derrota 2-1 ante Palestino.

Vozinha no inaugura la cofradía de cuarentones mundialistas que aterrizaron en el fútbol chileno. Mario Kempes apareció en Fernández Vial con 41 años, en 1995: disputó once partidos y marcó cinco goles en Segunda División. Ángel Labruna había cruzado esa puerta en 1960. Jugó cuatro encuentros por Rangers en Primera, también con 41.

La cuestión está en la fecha de vencimiento. Vozinha fue figura del Mundial hace apenas un mes. Kempes había jugado las Copas de 1978 y 1982, y llevaba tres años retirado cuando cayó en el Vial. Labruna venía del Mundial de 1958 y alcanzó a disputar el comienzo del torneo de 1960 como estrella, pero se fue justo después de anotarle un golazo a Audax: no superó el miedo tras el terremoto de Valdivia.

El desfile de Azul Azul por los tribunales encontró su réplica en otro desfile, rumbo al Centro Deportivo Azul: los refuerzos Gonzalo Reyna, Valentín Gauthier, Jordan García y Tobías Reinhart. La propiedad del club continúa envuelta en humo judicial. Los representantes todavía conocen la entrada.

Con un nombre como Valentín Gauthier, el uruguayo parecía destinado a desembarcar entre violines y contratos perfumados. Llegó con un edema óseo en el tobillo derecho. Los exámenes médicos lo devolvieron a la frontera. Punto para la U. Ahora queda una pregunta flotando en la sala: ¿son los mismos exámenes que revisaron la rodilla de Octavio Rivero?

La UC se transforma cuando desaparece Clemente Montes. Con él ganó en las canchas de Cruzeiro, Barcelona y Boca Juniors. Sin su desequilibrio, terminó aplastada por Concepción en Collao.

Fernando Díaz llegó a Concepción hace dos meses y ya construyó un equipo con olor a emboscada. El León de Collao dejó de caminar hacia el matadero y comenzó a mostrar los dientes. Si Díaz consigue salvarlo del descenso, su nombre quedará al lado del de Esteban "Chino" González entre los entrenadores decisivos de la historia reciente del club.

El árbitro mundialista Juan Lara fue acusado de manejar criterios distintos durante el fin de semana. El sábado, Nicolás Montiel sobrevivió a un planchazo feroz contra Tomás Alarcón. El domingo, Maximiliano Rodríguez terminó expulsado por clavarle los estoperoles en el tendón de Aquiles a Agustín Arce. Lara observó la primera acción desde el VAR y dirigió la segunda dentro de la cancha.

Conviene absolverlo de esa acusación específica. Lara tomó la misma decisión en ambos episodios: para él, ninguna jugada merecía expulsión. Al futbolista de Huachipato terminó echándolo la intervención del VAR. La explicación sobre por qué una patada terminó en roja y la otra quedó flotando en el pantano arbitral corresponde a Roberto Tobar. Para unificar criterios existen los jefes.

Marcelo Ramírez: "Respeto lo que viene haciendo Maureira"

03-08-2026 · página 9 · Esteban Abarzúa

El popular Rambo advirtió que el equipo de Fernando Ortiz ha logrado una gran ventaja en el torneo local con el arquero de 19 años como titular.

La expectación por la llegada de Vozinha atravesó el estudio de "Todos somos técnicos", en TNT Sports, donde la discusión sobre su competencia con Gabriel Maureira tuvo un tono festivo, entre bromas y apuestas sobre la decisión que tomará Fernando Ortiz, el entrenador de Colo Colo.

Gonzalo Fouillioux condujo el debate. Juvenal Olmos fue categórico: "Va a jugar Vozinha". Su argumento apuntó al peso de la inversión y al entusiasmo por el fichaje: "No tiene margen. Si es una figura mundial, el club está invirtiendo plata. Están todos enloquecidos por verlo jugar".

Claudio Borghi introdujo otra posibilidad sin afirmarla. Dejar en la banca al recién llegado también podría convertirse en una señal de autoridad del entrenador: "Puede ser que lo deje en la banca a un jugador de un nivel mundial y que digan: mira el técnico, tiene carácter". La observación recordó que Ortiz no pidió al caboverdiano y que hasta el sábado en Viña del Mar seguía sin manejar detalles sobre su llegada.

Marcelo Ramírez llevó la conversación al terreno del puesto. El ex arquero albo defendió el rendimiento de Maureira y rechazó que la llegada de Vozinha deba borrar lo hecho en los últimos meses. "Viene jugando muy bien, haciendo muy buenos partidos. No ha perdido nunca Colo Colo con él en el arco. Sigue sacando diferencias Colo Colo con él en el arco", afirmó. Luego añadió: "Está demostrando que es arquero de equipo grande".

Ante la insistencia de Fouillioux, propuso una fórmula poco habitual: "Yo lo rotaría. Dos partidos y dos partidos". Rambo Ramírez explicó que Maureira merece competir y que Vozinha debe recibir espacio por la expectación que genera. Cuando le preguntaron quién atajará en el clásico contra la U, eligió al arquero de 19 años. No al de 40. "Respeto lo que viene haciendo", agregó en torno a Maureira.

La alternancia tiene antecedentes en la historia alba del propio Ramírez. Entre 1996 y 1998 compartió el arco con Claudio Arbiza bajo la conducción de Gustavo Benítez. Rambo asumía principalmente el torneo nacional, mientras el uruguayo aparecía con frecuencia en las competencias internacionales. La distribución permitió sostener a dos arqueros en un ciclo exitoso del club.

Gustavo Quinteros ensayó otra rotación en 2023 con Fernando de Paul y Brayan Cortés. La convivencia duró varios meses, hasta que el técnico resolvió terminar el campeonato con Cortés como titular, incluida la final de la Copa Chile.

Vozinha llegó rodeado por cámaras y cánticos. Maureira viene de responder ante Everton en una tarde exigente. Entre la fiesta del aeropuerto y la defensa pública de Ramírez quedó instalada la primera gran decisión de Ortiz: administrar la fama del refuerzo sin desconocer el presente del arquero formado en casa.

AURA

02-08-2026 · página 11 · Esteban Abarzúa

Vozinha tiene una historia digna de Colo Colo. Gabriel Maureira también, pero hay una diferencia enorme: se crió en Colo Colo.

"Lo vi crecer, jugar en el barro", dijo el tío de Gabriel Maureira. La frase apareció cuando Colo Colo llenaba su pantalla con una palabra de cuatro letras: AURA. En la foto apenas asoma la cabeza rizada de Vozinha, héroe global luego de sus actuaciones en el Mundial por Cabo Verde. La publicación sigue fijada en la cuenta oficial de los albos en Instagram y supera 1,4 millones de Me Gusta. El aura también intenta monetizar.

La imagen funcionó como certificado de llegada. Aníbal Mosa habló antes que la firma y convirtió una negociación en anuncio. Vozinha siguió en Portugal, surgieron versiones sobre ofertas ajenas y cada día de espera gastó la solemnidad del retrato. El héroe estaba en todas partes, salvo en Macul.

Maureira entró a clausurar esa semana difícil en silencio. Sausalito también tenía barro y la defensa del puntero decidió devolverlo a su infancia. Colo Colo falló en la salida, regaló pelotas cerca del área y dejó a su arquero de 19 años frente a un asedio que pudo terminar en goleada. Maureira respondió con el cuerpo y con esa forma solitaria de valentía que consiste en levantarse antes de que el error ajeno termine de explicarse.

Hubo un remate cercano de Nicolás Montiel y el arquero se hizo ancho. Alan Medina recibió otra pérdida alba y encontró una mano que mandó la pelota al córner. Montiel volvió a quedar de frente y Maureira salió a achicarle el mundo. Emiliano Ramos probó desde lejos cuando el empate parecía maduro; otra mano lo dejó esperando. Fueron manotazos salvadores. El 4-3 permite mirar los goles de Colo Colo y olvidar que, sin esas atajadas, el líder habría regresado de Viña con una derrota humillante.

El club ya había vivido una escena parecida con el uruguayo Santiago Mele. Lo dieron por listo, imaginaron a Mele en Macul y la operación se cayó en la última curva. Después vino Vozinha, presentado bajo una palabra que suele reservarse para los santos y las estrellas. Dos arqueros de selección destinados a cubrir el mismo arco despejándole el camino al muchacho que ya estaba dentro. Puede ser una señal.

El fútbol profesional es cosa de números: se necesitan tres arqueros en buenas condiciones. Por si se lesiona alguno, pero también por competencia. Maureira, en ese sentido, tarde o temprano tendrá que luchar por el puesto con compañeros igual o mejores que él. Así es el alto rendimiento. Pero Colo Colo salió a buscar un arquero con desesperación, como si el canterano fuera un problema.

El tío habló de una familia numerosa y de una vida sufrida. Contó que su sobrino creció lanzándose sobre canchas donde el barro se pegaba a la ropa. Esa historia también tiene aura, sólo que no fue construida por una campaña ni necesitó letras espaciadas sobre fondo negro. Se hizo en las divisiones menores, tras años de caídas que nadie convirtió en contenido viral.

Maureira no habló tras el partido en Viña. Su silencio tuvo más peso que las promesas de la semana. La sombra que lo amenazó responde al apodo de Vozinha y tiene el apoyo del mundo entero. Vozinha tiene una historia digna de Colo Colo. Gabriel Maureira también, pero hay una diferencia enorme: se crió en Colo Colo.

Yo soy Franco Baresi. Y nací así: libre

01-08-2026 · página 14 · Esteban Abarzúa

Italia siempre produjo defensores que trataban la cattiveria como patrimonio nacional. Baresi prefería el despojo limpio.

Entre todos los sistemas de juego, el Catenaccio se construyó sobre las espaldas de una teoría antropológica. Gianni Brera le puso palabras y fachada histórica: ante una supuesta inferioridad física del italiano, quedaban la astucia, la marca, el contragolpe. Pero el cerrojo requería un defensor liberado de perseguir a alguien para cubrir la espalda de todos. Senza il libero non cè Catenaccio.

Brera lo llamó battitore libero, barredor de los errores ajenos. Debía capturar al delantero que escapara de la primera trampa y sacar la pelota del incendio. Aquel oficio nacido para destruir aprendió a crear y el último hombre empezó a ser también el primero. Franco Baresi llevó esa mutación a su forma más bella. En "Libero di sognare" se presentaba con una frase que ahora quedaría bien para su partida: "Yo soy Franco Baresi. Y nací así: libre".

La libertad le llegó después de conocer el vacío. Su madre murió cuando él tenía trece años; su padre, cuando tenía diecisiete. El Milan se convirtió en casa, familia y horizonte. Por eso nunca abandonó el club. A los diecinueve años ganó el Scudetto de 1979. Luego integró la Italia campeona del mundo en 1982 sin jugar un minuto. Gaetano Scirea ocupaba el puesto con una elegancia sin apelación. Enzo Bearzot entonces intentó hacerlos convivir desplazando a Baresi al mediocampo.

El experimento terminó en ruptura y con Baresi fuera de México 1986. Su primer Mundial en la cancha llegó a los treinta años, en Italia 1990. Cuatro años después, con la rodilla recién operada, regresó para jugar ante Romario y Bebeto una final imperial.

El desencuentro con Bearzot afinó su destino en el Milan. Arrigo Sacchi tomó al consagrado líbero y lo instaló al frente de una defensa que avanzaba como una persiana eléctrica. Baresi seguía siendo el último hombre y obligaba al equipo a vivir lejos de su arco. Ruud Gullit escribió en "¿Cómo leer el fútbol?" que poseía la inteligencia necesaria para ejecutar el acordeón: la línea se estiraba, se recogía, respiraba a su orden. Sacchi lo llamó "el elástico". Con la pelota, Baresi empujaba la defensa hacia adelante; al perderla, todos atacaban o protegían el espacio en sincronía.

El 19 de abril de 1989, el Real Madrid cayó veintiséis veces en fuera de juego y cinco veces en el marcador. Los delanteros blancos debieron recordar durante años aquella mano levantada: Baresi pedía el cobro con la calma de quien conocía la sentencia. Si Sacchi descuidaba los ejercicios, el capitán protestaba: "Si no los repetimos, los olvidaremos". Su intuición estaba hecha de memoria. "Mi suerte siempre estuvo en la cabeza", escribió en su autobiografía.

Italia siempre produjo defensores que trataban la cattiveria como patrimonio nacional. Baresi prefería el despojo limpio: el delantero conservaba las piernas y perdía la pelota. Lo sufrieron Maradona, Klinsmann y Romario.

Puede discutirse si fue el mejor líbero de la historia, pero cuesta encontrar a otro que haya clausurado el puesto mientras lo perfeccionaba. Brera lo imaginó barriendo detrás de todos; Sacchi le pidió gobernar hacia adelante. Baresi vivió entre esas dos ideas y terminó liberándose de ambas. Era el cerrojo que había aprendido a abrir puertas, entre el Catenaccio y el Fútbol Total.

"Dejaron el alma": el último grito de OHiggins en una campaña inolvidable

31-07-2026 · página 31 · Esteban Abarzúa

El equipo de Lucas Bovaglio se despidió invicto en Rancagua de la Copa Sudamericana.

Se terminó el tiempo reglamentario en El Teniente y Lucas Bovaglio reunió a sus jugadores antes de los penales. Había piernas agotadas, camisetas pegadas al cuerpo y una tribuna que empujaba el aire. "Los felicito, muchachos. Dejaron el alma", les dijo. OHiggins acababa de vencer 1-0 a Boca, había igualado la serie y debía renegociar el duelo en esa oficina cruel donde el fútbol resuelve sus asuntos desde once metros.

El gol de Francisco González llegó a los 71 minutos, después de la pausa de hidratación. Un lateral cayó en el área, Nicolás Figal rechazó hacia el centro y González empalmó de zurda una volea que atravesó la noche. La pelota entró con el peso de todo Rancagua. Fue el séptimo gol celeste de la campaña internacional en casa para insinuar una posibilidad feroz.

A cinco minutos del final, Thiago Vecino apareció libre en el corazón del área de Boca y cabeceó a las manos de Álvaro Montero. Era una ocasión limpia, de esas que regresan durante años. Vecino había entrado para empujar la puerta y terminó viéndola cerrarse sobre su nariz.

Luego, cuando el equipo desfallecía, Omar Carabalí sostuvo el relato. Tomás Aranda disparó desde fuera del área a los 89 y 92 minutos. Carabalí voló dos veces y dejó la serie respirando. Entonces llegó la tanda. Vecino lanzó afuera. Qué noche maldita para el uruguayo. Luis Pavez encontró la atajada de Montero. Carabalí atrapó el Panenka de Aranda y concedió una última esperanza. Boca convirtió el penal definitivo y ganó 4-3.

Así terminó una campaña que Rancagua guardará con escenas intactas. OHiggins disputó seis partidos internacionales este año en El Teniente, dos por la Libertadores y cuatro por la Sudamericana. Ganó cinco, empató uno, marcó siete goles y no recibió ninguno. El estadio fue una frontera imposible hasta que los penales encontraron una rendija.

Todo comenzó en verano, con el 1-0 sobre Bahía. González marcó temprano y la ilusión dejó de parecer una extravagancia. En Salvador, Arnaldo Castillo empujó el gol que llevó la llave a los penales y Carabalí atajó dos, entre ellos el decisivo de Everton Ribeiro. El Capo eliminó al equipo del City Football Group y regresó con una historia que pedía capítulos.

Después vino Deportes Tolima. Otra vez González, otra vez el 1-0, otra vez El Teniente convertido en una habitación donde el visitante olvidaba cómo se gritaba un gol. La caída agónica en Colombia envió al equipo a la Sudamericana. Allí aceleró en casa: 2-0 a Millonarios con tantos de Castillo y González; 2-0 a Boston River, impulsado por Martín Sarrafiore; 0-0 ante São Paulo y 1-0 frente a Boca para cerrar con el arco invicto.

En cada pausa de hidratación, Bovaglio entraba a la cancha con una pizarra, una botella y la urgencia de quien dispone de un minuto para corregir el destino. Sus arengas fueron parte del paisaje: jugadores en círculo, el técnico moviendo los brazos, la galería inclinándose hacia adelante. Contra Boca, la conversación produjo un gol apenas se reanudó el juego.

Quedará la volea de González suspendida sobre Rancagua para la memoria. Quedarán los vuelos de Carabalí, el cabezazo de Vecino, los penales que negaron el último viaje y esas noches en que OHiggins recibió clubes más ricos y apellidos más famosos sin aceptar su condición de invitado. Llegó hasta la puerta de los octavos frente a un gigante argentino y obligó a Boca a salir de El Teniente mirando el vacío.

Antes de la definición, Bovaglio había terminado su arenga con una frase que resume la campaña: "Los felicito, muchachos. Dejaron el alma. Falta un paso más". Eso fue lo que no llegó: el paso que faltaba.