¿Aura? La respuesta de Vozinha que sacó carcajadas en el Monumental
Cerca del cierre, Sichel abre su chaqueta y muestra una polera con el rostro de Vozinha atravesado por la palabra "aura". Cuesta 23 mil pesos.
Tamara Quintana tardó diez horas en fabricar a Vozinha con globos. Cuando el arquero estaba a punto de adquirir una forma definitiva, el rostro estalló entre sus manos. "Tuve que empezar de nuevo", cuenta mientras avanza hacia la tribuna Océano con la figura a cuestas, como si llevara un santo patrono inflable. Es socia de Colo Colo y conoce la paciencia que exigen los símbolos. En otras jornadas le encargaron una Copa Libertadores y una bandera gigante del club. "Estoy contenta de tener a alguien con tanta humildad como Vozinha en Colo Colo", dice antes de perderse entre las 20.553 personas convocadas al Vozinhaday, la presentación del arquero de Cabo Verde en el Monumental.
Desde la estación Pedrero hasta la avenida Marathon, el rostro del futbolista se repite en las banderas. Luis Fuentes llegó con cien impresiones en serigrafía y, una hora antes del inicio, conserva treinta. Vende cada una a dos o tres mil pesos, según el tamaño. En el entorno trabajan otros comerciantes con la misma revelación estampada. Los niños tironean la manga de sus padres. La fama se vuelve tela y entra al estadio.
Las 18 atajadas de Vozinha en el Mundial explican esta fiebre. Él parece ignorar el ruido que ha provocado. A las 19.28 se apagan las torres y los teléfonos flotan en las tribunas como luciérnagas organizadas. En el centro de la cancha, la palabra "Aura" aparece dibujada con luces de neón. Dos minutos más tarde, Vozinha cruza el túnel bajo una ovación. Sigue siendo el muchacho que salió de Mindelo, frente a las costas de África, y ahora también es el hombre de 40 años que entra en una historia desmesurada.
El periodista Humberto Sichel lo recibe como animador. Durante media hora, el arquero atraviesa una escenografía pensada para transformar una contratación en mito instantáneo. La nueva vida de Vozinha exige aprender a caminar dentro de su propia leyenda. El Mundial lo rescató del anonimato y le abrió el mejor contrato de su carrera.
Cuarenta trofeos rodean el círculo central. La Copa Libertadores ocupa su sitio de reliquia mayor. Cerca de ella se alinean las conquistas internacionales y veintiséis de los treinta y cuatro títulos de Primera División. El metal produce una geografía del orgullo. Sichel acerca al arquero a ese resplandor. "Tenemos que trabajar para esto", responde Vozinha.
La palabra vuelve en casi todas sus frases. Trabajo. Trabajar. En una noche diseñada para hablar de aura, él insiste en el oficio. "Pienso que con esta hinchada tenemos que siempre hacer lo mejor y trabajar todos los días para dar alegría a todos". Luego agrega: "Pienso que lo más importante es trabajar cada día para esta camiseta y la historia de Colo Colo. Espero que al final del campeonato podamos conseguir los objetivos y dar alegría a ese pueblo maravilloso".
Su español incompleto le da a cada respuesta una sinceridad sin maquillaje. Cerca del cierre, Sichel abre su chaqueta y muestra una polera con el rostro de Vozinha atravesado por la palabra "aura". Cuesta 23 mil pesos en la tienda oficial. El término pertenece al diccionario sentimental de las redes: designa la presencia que alguien irradia antes de hacer nada, esa autoridad secreta que convierte un gesto en escena.
"Está muy linda", comenta el arquero.
"¿Qué te pareció la palabra aura?", pregunta Sichel.
"Pienso que significa muchas cosas", responde Vozinha.
La frase provoca una carcajada afectuosa en las gradas. Le han preparado una campaña para explicar su magnetismo y él prefiere dejarlo sin definición. Quizá ahí resida su encanto: la modestia con que se aparta del personaje construido en torno suyo. Vozinha parece pedir disculpas por ocupar tanto espacio.
La ceremonia guarda una aparición aérea. Sebastián "Ardilla" Álvarez desciende en paracaídas con la camiseta número 29, estampada con el nombre del arquero y disponible por 63 mil pesos. Vozinha la recibe como una prueba de que todo esto está ocurriendo. Después lanza cuarenta balones de regalo hacia las tribunas. Cada pelota viaja como una promesa de cercanía. Al final abandona la cancha en un vehículo de uno de los auspiciadores.
¿Qué significa esta noche para Vozinha? Puede ser una coronación o la ceremonia en que un club descubre el valor comercial de la esperanza. Para el arquero acaso sea algo más sencillo: un día menos para que el aura se ponga los guantes, ataje y haga el trabajo que tiene que hacer.