Veinticinco mil argentinos se juntaron en Times Square
Hinchas procedentes de distintas partes del mundo se dieron cita en la tradicional esquina neoyorquina.
Times Square terminó convertida este sábado en una sucursal de la Plaza de Mayo. Unas 25 mil personas ocuparon el cruce de Broadway y la Séptima Avenida, treparon por las calles laterales y cubrieron de celeste y blanco ese cañón de edificios que vende musicales, teléfonos, hamburguesas, zapatillas y la ilusión de que todo acontecimiento mundial necesita pasar por Nueva York para adquirir certificado de existencia.
Las banderas llevaban el sol argentino, la cara de Messi y el rostro de Maradona, dos estampitas de una religión que discute sus santos con intensidad de concilio barrial (ver galería de fotos en https://s.lun.com/lun276). Bajo las pantallas electrónicas, donde los anuncios cambian cada pocos segundos, las camisetas número 10 permanecían fieles a una publicidad más antigua. "Vamos, vamos, Argentina" rebotaba entre las fachadas, los bombos competían con las sirenas y el padre Francis Duffy, inmóvil en su estatua frente a las escaleras rojas del puesto TKTS, parecía escuchar la liturgia desde su pedestal y su cruz celta.
La lluvia administró el festejo a baldazos. Por momentos cayó como una cortina tropical, convirtió el asfalto en un espejo y empapó banderas, pelucas, gorros y niños subidos a los hombros de sus padres. Después aflojaba, dejaba una humedad pegajosa y permitía que regresaran los termos. Hubo mate en ronda, mate bajo los paraguas, mate junto a las vitrinas de las tiendas y mate cebado con la concentración de quien ejecuta un penal. Cada chaparrón apretaba a la multitud bajo los aleros; cada tregua devolvía las canciones a Broadway, la calle 42, la 46 y la 47.
Llegaron familias enteras desde distintos estados, argentinos instalados hace años en Estados Unidos y viajeros procedentes de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Europa y América Latina. Algunos cargaban maletas, otros llevaban niños nacidos lejos que hablaban inglés entre cánticos aprendidos en casa. También aparecieron españoles con camisetas rojas, recibidos dentro de esa diplomacia inestable que concede una fotografía antes de reservar los insultos para el partido.
Han pasado 37 días desde que México y Sudáfrica abrieron el Mundial el 11 de junio. La Copa recorrió tres países y 103 partidos para terminar frente a Argentina y España, campeonas de América y de Europa. La final comenzará este domingo a las 15 horas en el Metlife Stadium de East Rutherford. El sábado dejó tormentas, calles anegadas y una ciudad tomada por hinchas. Times Square hizo lo que mejor sabe: encender sus luces para que una multitud se vea a sí misma y crea, durante unas horas, que ocupa el centro exacto del planeta.