Por favor, que alguien me ayude a desver esto
Empiezo a sospechar que necesito a Will Smith con el neuralizador de "Men in Black" encendiendo esa lucecita para olvidar la patada, aceptar el guion y dormir tranquilo.
Murray Leinster imaginó en 1934 que el tiempo podía sufrir un desperfecto lateral. En "Sidewise in Time" los mundos se rozan y cada decisión abre un corredor hacia otra historia. Agreguemos uno: el mundo en que Jorge Sampaoli respiró hondo y acuñó una frase.
"Messi no le debe un Mundial a Argentina; el fútbol le debe un Mundial a Messi", dijo Sampaoli en octubre de 2017. La sentencia sobrevivió a su autor, quien apenas llegó a octavos de final de Rusia 2018 en la banca albiceleste. Pero la frase lleva años reorganizando la historia. Le entregó a Messi un argumento, a los hinchas una plegaria, a la FIFA una campaña y al mercado una película con final abierto.
¿Qué habría ocurrido si Sampaoli nunca la pronunciaba? Messi habría seguido siendo Messi: el genio que convertía el césped en una superficie inclinada hacia su zurda. Habría cargado con las derrotas ante Chile, con aquel penal enviado a las nubes en Nueva Jersey y con la renuncia tras otra final perdida: "Es increíble, pero no se me da". Lo que acaso faltaría sería la deuda. Sin deuda no hay acreedor, plazo ni ceremonia de pago. Qatar 2022 habría sido una victoria; gracias a Sampaoli fue la reparación que permitió admitirlo como el mejor de la historia.
La frase inventó una injusticia y luego encontró la manera de cobrarla. Después de Kazán, la selección argentina fue presentada como el lastre que frenaba al ganador serial del Balón de Oro. Más tarde llegaron la Copa América de 2021, el Mundial de 2022 y la prolongación del milagro. Messi le hizo una finta al retiro y descubrió que en Estados Unidos la eternidad tiene patrocinadores, derechos televisivos y camisetas rosadas. A los 38 años cada partido funciona como secuela.
Ahora suma tres goles contra Argelia y ya alcanzó a Miroslav Klose: 16 anotaciones en los mundiales. El próximo decorado ya está listo para Hollywood: otra Copa, nuevos récords y Donald Trump entregando el trofeo el 19 de julio. Alguien publicó que Fox Sports USA salió a explicar por qué Messi no podía jugar por Estados Unidos y todos nos tragamos la noticia falsa, escrita por un guionista al que se le fue la mano con la inocencia del público.
En los universos laterales de Murray Leinster, la patada del minuto 31 sobre el defensor argelino Aïsa Mandi en Kansas también ofrece variantes. En uno, el árbitro muestra la roja. En otro, el VAR detiene la función. En este, la jugada se disuelve dentro de la grandeza del protagonista. Las leyendas reciben esa indulgencia: cuando el relato ha costado demasiado nadie quiere que un estoperol arruine el balance. Yo empiezo a sospechar que necesito a Will Smith con el neuralizador de "Men in Black" encendiendo esa lucecita para olvidar la patada, aceptar el guion y dormir tranquilo.
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares extremaron la sospecha en el cuento "Esse est percipi". Allí el último partido se jugó en Buenos Aires el 24 de junio de 1937 y desde entonces el fútbol quedó a cargo de locutores, actores y camarógrafos. Todo era representación y guion armado, salvo la fe del público. Messi nació un 24 de junio. A lo mejor Sampaoli no inventó una frase. Quizás era la contraseña para entrar en una cabina donde el fútbol escribe de antemano lo que después llamamos destino.